¿Por qué me mira ese hombre?
Los hombres tienden a concentrarse en la quijada y los labios. Se podría pensar que es la familiaridad la que nos hace sentirnos atraídos a un hombre o mujer parecidos a nuestro padre o madre. Pero los científicos niegan que este sea un factor porque si fuera así el ser humano más bien buscaría en su pareja un patrón de estructura facial similar al de su progenitor del mismo sexo. La impronta sexual ya ha sido demostrada en estudios llevados a cabo con animales. En estos se ha demostrado que la exposición al macho o hembra adulto predispone al animal joven a aparearse con un ejemplar que se parezca a sus padres. Los expertos creen que esta podría ser la forma como la evolución mantiene la adaptación al medio ambiente local. Si nos apareamos con alguien demasiado distinto a nosotros o a nuestros padres, agregan, podríamos poner en riego esa forma de adaptación.
Compartí tu opinión con toda la comunidad