Las mujeres infieles
El gen ejerce un mayor papel en los cerebros masculinos que en los femeninos, de ahí que el estudio se haya centrado en varones. Los descubrimientos de la investigación han abierto un debate sobre cómo puede influir el conocimiento de la existencia de este gen en un hombre a la hora de que una mujer decida si es potencialmente buena o mala pareja. Muchos científicos han coincidido al calificar el estudio de extraordinario, pero existen discrepancias a la hora de considerar esa información como determinante para tomar decisiones sobre el amor y el matrimonio.
El propio Wallum explica que si bien la presencia del gen incrementa el riesgo de una ruptura matrimonial, hay muchos otros factores que conforman el comportamiento conyugal. En cualquier caso, el genetista y otros científicos señalan este estudio como una evidencia más de que la biología puede jugar un importante papel a la hora de conformar el complejo comportamiento humano. Es decir, que si la cultura, la religión y las experiencias familiares pasadas son importantes a la hora de determinar la fidelidad y la monogamia de un hombre casado, sus genes también pueden añadirse a esa lista. Sin embargo, aunque nadie puede librarse de sus genes de momento sí que «hay muchas formas de que esta información ayude a una mujer y a un hombre cuando se casan», asegura Helen Fisher, bioantropóloga de la Universidad de Rutgers, en Nueva Jersey, que estudia el amor romántico. Así, por ejemplo, un hombre que sabe que posee este gen, podría usar este conocimiento para ignorar esos momentos de frustración o desazón que siente durante su matrimonio. Si es fruto de mi ADN, simplemente puedo ignorarlo y no darle más importancia.
Compartí tu opinión con toda la comunidad