El crecimiento del PBI mundial significa un mayor consumo de energía
Dentro del Panel denominado «Soluciones energéticas» su disertación llevó el nombre de «El factor energético», donde abordó una temática que en los últimos años ha estado en el centro de la atención como lo son las reservas de petróleo, las proyecciones de duración de esas reservas, el crecimiento global y al cierre como conclusión se refirió a posibles soluciones ante el inminente aumento de la demanda de energía.
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«»Soluciones Energéticas»
Conceptos Principales:
Crecimiento Global & Energía
Oferta y Demanda
Soluciones Crecimiento Global y Energética
El crecimiento global se alimenta con mayor consumo energético. Aún teniendo en cuenta la relación entre el consumo de energía y el crecimiento del PBI en los países OECD desarrollados, si la oferta global de energía no crece al mismo ritmo que el PBI global habrá desabastecimiento y combustibles más caros ya que el precio es en función de la escasez. Hoy los combustibles fósiles constituyen un 85% de la matriz energética y se espera que este predominio continúe por lo menos por los próximos 40 años. Los altos precios del petróleo y, pronto, del gas natural podrán atenuar temporariamente el crecimiento pero no lo detendrán.
Se estima que el PBI mundial se duplicará de US$ 40 trillones en 2006 a US$ 80 trillones en el 2030. Este crecimiento resultará en un incremento de la demanda energética de 250 trillones de BTU por año a más de 400 trillones o un 60%. Hoy el consumo energético de los países no-OECD está muy cerca de alcanzar al de los países OECD pero se estima que, para el año 2030 la velocidad de crecimiento de la demanda energética no-OECD casi duplicará a la velocidad de crecimiento del consumo OECD.
Oferta y Demanda
Como dijimos, la matriz energética actual está dominada por el petróleo, el gas natural y el carbón (85%) y sólo el 15% por fuentes alternativas de energía (hidráulica, nuclear, etc.). Se estima además que este perfil no cambiará sustancialmente hacia los años 2030 e incluso 2050.
Concentremos inicialmente nuestro análisis en estas fuentes. Es de destacar que en el caso del petróleo y el gas natural, al final de las tres últimas décadas:
Las reservas han aumentado,
La producción ha aumentado y la relación Reservas/Producción (R/P) se mantiene estable en 48 años
Ahora bien, estas reservas se encuentran altamente concentradas en países políticamente inestables. Esto genera incertidumbre en cuanto al continuo acceso a dichas reservas, lo que genera una alta volatilidad en su precio. Debe destacarse el caso de Medio Oriente que, con 755 billones de barriles representa el 61% del total global de reservas de petróleo y, con 2.584 TCF el 41% del total global de las reservas de gas natural. Es también altamente improbable que estos niveles de concentración se diluyan en el corto plazo. Sumemos a esto un mayor crecimiento de la población mundial y de su standard de vida con el consecuente crecimiento de la demanda por estos hidrocarburos. El panorama actual se tornará más complejo.
La demanda de carbón tiene un crecimiento anual promedio del 1,6% siendo el sector de generación eléctrica el principal consumidor.
Las reservas están también concentradas pero en menor grado que en el caso de los hidrocarburos. Esto genera un incentivo adicional para invertir en tecnologías que mitiguen la contaminación.
El uso intensivo y continuado de combustibles fósiles nos lleva a analizar los problemas de la contaminación, principalmente la emisión de gases de efecto invernadero. Para tratar de manejar esta situación se requerirán:
Inversiones cuantiosas en nuevas tecnologías (especialmente en captura y almacenaje de CO2); Políticas globales y no meramente regionales de largo plazo; Inversiones para mejorar la eficiencia de la combustión
En cuanto a las energías nuclear e hidráulica, debe destacarse que, si bien su actual participación en la matriz de aproximadamente 2 billones de TOE (o 12% del total), las mismas han tenido gran protagonismo por su penetración en ciertos países y su capacidad para equilibrar las matrices energéticas de los mismos. Francia siendo el ejemplo de la energía nuclear (con 39% de participación en la matriz) y Brasil el de la hidroelectricidad (con 39% de participación en la matriz). Estos son claros ejemplos de cómo reducir la dependencia de combustibles caros, reemplazándolos por combustibles «limpios».
Finalmente, la actual oferta de las energías eólica, solar, la biomasa y otras en investigación y desarrollo, contribuyen, sólo en forma marginal, a satisfacer la demanda global de energía. Veremos pronto, sin embargo, su importancia actual y, sobre todo, la futura.
Soluciones
El crecimiento global esperado generará importantes desafíos para las industrias energéticas. El principal desafío será acompañar dicho crecimiento y su consecuente demanda energética con mayor oferta.
Antes de hablar de incrementar la oferta, sin embargo, tratemos brevemente eso de hablar del tema de la eficiencia energética. Los altos precios del petróleo impactan negativamente en la economía provocando inflación. Sin embargo, el reciente aumento de precios no trajo consigo para los países OECD desarrollados una crisis como en los años 1973 y 1979 cuando la limitación de la cuota de producción de la OPEP golpeó fuertemente a la economía mundial. Desde aquella crisis, el petróleo se utiliza menos intensivamente en los países desarrollados. En los países del G7 la intensidad de uso de petróleo se ha reducido a la mitad de la que era en el año 1970. Esto ha sido posible mediante:
Una mejora en el consumo de combustibles de vehículos aplicando avances tecnológicos.
Consumo más eficiente en hogares y comercios a través de códigos de urbanización y construcción más eficientes.
Inversiones en tecnología para optimizar el consumo industrial y comercial.
Es decir que los ahorros de energía y la mayor eficiencia en su utilización equivalen a «producción adicional» y contribuyen a aliviar escasez de oferta futura.
Además, específicamente en materia de petróleo y gas natural, el precio deberá funcionar como un aliciente a la mayor inversión en exploración tanto de reservorios tradicionales como en el descubrimiento y puesta en producción de horizontes no convencionales. En el caso específico del gas natural, la liqüefacción del mismo para su transporte desde centros excedentarios hacia localidades deficitarias y posterior regasificación para consumo (la «comoditización» del gas natural) funcionará como una herramienta adicional para balancear oferta y demanda global».
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