Especialistas. Aseguran que, en general, el tema no atrae un compromiso suficiente de parte de la sociedad uruguaya

"El fútbol no es violencia, sino uno de los tantos espacios donde existe"

«Se entiende por violencia en el deporte toda conducta agresiva, de hecho o de palabra, dirigida contra el público en general, participantes o autoridades organizativas de un espectáculo deportivo, producida antes, durante o después del espectáculo, que tienda a perturbar su normal desarrollo o a incidir en el resultado por medio de la coacción física o verbal».

Así comienza la Ley que establece penas en caso de que los aficionados que concurran a eventos deportivos provoquen algún disturbio.

Tres meses después de que la Ley 17.951, del 8 de enero de 2006, fuera promulgada, la sociedad uruguaya vería cómo un hincha de Cerro moría, víctima de una patota de Peñarol, en la puerta del Hospital de Clínicas, a la salida de un partido entre ambos clubes.

 

Investigación

La antropóloga social Florencia Faccio viene llevando a cabo una investigación, financiada por el Instituto Clemente Estable, sobre la violencia en el fútbol desde el año 1900 hasta nuestros días. Faccio dijo que sobre la base de su estudio «la violencia no está sólo en el fútbol».

A su parecer, «el fútbol no es un espacio de violencia, sino que es uno de los tantos espacios sociales donde existe». Aclaró que en general los hechos de violencia «se han intensificado en los últimos tiempos en toda la sociedad, derivados en instancias cada vez más graves». Destacó que en el fútbol «hay violencia cuando entran una gallina en un clásico, cuando un portero te entra a empujones, o con hechos como los que ocurrieron el fin de semana».

La profesional consideró que al haber un periodista herido «vemos cómo se consideró el tema entre los actores políticos, pero en general no hay un gran compromiso».

 

Educación violenta

Para Faccio, «está fallando la transmisión de modelos». La educación, sin dudas, es uno de los ámbitos en los que se deben atender los problemas vinculados a la violencia, pero es la propia educación la que se carga con este tipo de hechos. Así ocurrió este año, cuando en más de un centro de secundaria se registraron hechos de violencia.

Para la doctora en Sociología Adriana Marrero, experta en temas educativos, los hechos de violencia que envuelven a nuestra sociedad, y particularmente en el caso de los jóvenes, se deben a que éstos «vienen de una cultura violenta, que se expresa en todo, desde el modo de saludarse, hasta el modo de hablarse».

Explicó que «aunque ciertos jóvenes se hayan socializado en formas de interactuar que resultan violentas, el sistema educativo está hecho y pensado para educar, esto es, para enseñar e inculcar otros modos de relacionamiento consigo mismo, con los demás y con el mundo».

Pero la violencia que se vive en el deporte, o este año también en los centros educativos, es un tema que no sólo involucra el entorno donde sucede. Marrero aseguró que una explicación errónea es asegurar que jóvenes violentos provienen de familias violentas y omisas. Sostuvo que aunque la «familia tiene su responsabilidad», a la vez «es una fuente de desigualdad muy importante», ya que, al nacer, «nuestra suerte determina en qué tipo de familia nacemos y, de ahí, qué oportunidades tendremos en la vida».

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