TIENE LA PALABRA
¿Hasta cuándo señores médicos?
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Los médicos siguen haciéndole la guerra a la Dra. María Julia Muñoz, también los directivos de mutualistas y el Sindicato Médico del Uruguay. No quieren, evidentemente, la reforma de la salud como antes no quisieron a los oftalmólogos cubanos cuya obra actualmente no hay nadie que deje de reconocer como brillante. Y el Hospital de Ojos para devolver la visión a quienes podrían perderla por ser pobres, es un ejemplo. La guerra empezó con los facultativos que se decía carecían de posgrado. Hasta que se demostró que en Uruguay, no sólo hay médicos que ni siquiera tienen título y muchos que teniéndolo (alrededor de 28), vienen actuando como especialistas sin tener posgrado. La cosa siguió con un aparente préstamo a Impasa con fondos del Estado que se aprobó, eran en realidad para un servicio que se presta en dicha mutualista, al Fondo Nacional de Recursos. Luego vino lo del «parate» al éxodo de médicos recién egresados aduciendo que el proyecto que los retenía por 3 años en el país, era poco menos que un ataque a los derechos humanos. Ahora está latente lo de los facultativos estresados de tanto trabajo: ¡Vamos señores! Si están tan «estresados», porque no paran de tener tantos empleos y hasta tiempo para hijos naturales de relaciones extramatrimoniales con enfermeras, nurses, etc., un hecho social sobre el cual pronto lanzará un informe (que se las trae…) una conocida periodista radial. ¿Que sólo quieren ver 4 pacientes por hora?
¡Vamos, señores médicos!, yo conocía grandes médicos, por poner ejemplos Héctor Ardao, notable cirujano plástico, que veía hasta 30 pacientes en una consulta. O el famoso traumatólogo Dr. Oscar Guglielmone, que en su consultorio de Avda. Italia y Centenario, a veces hasta la una de la mañana continuaba una consulta que iniciaba a las tres de la tarde.
¿Acaso alguno de los «estresados» de hoy, sabe que en el consultorio del Cerro, los doctores Casal y Parodi solían ver 100 pacientes en una labor de no menos de 12 horas? ¡Vamos doctores privilegiados de hoy, no se manden la parte, que por poner otro ejemplo, hace algunos años, vimos al Dr. César Armand Ugón cirujano de guardia en el Pasteur, atender decenas de pacientes a lo largo del día, durmiendo (si podía) en un cuarto con un colchón en el suelo porque la cama estaba rota y nadie la reparaba.
Ustedes conocieron a ginecólogos como el Dr. Crottogini, trabajando sin descanso, a un Hamlet Suárez, gran cirujano, al Dr. Rossi Stajano en la policlínica de Maroñas, asistiendo a decenas de pobres vinculados al turf. ¿Nunca vieron trabajar sin descanso a galenos como Bado, maestro de traumatólogos en el I.T.O. muchas veces sin recursos a mano para una fractura simple o muy grave?
¡Qué lástima! ¿Será que la medicina ha dejado de ser un apostolado?
LORENZIC.I. 1.896.342-4
Las Fuerzas Armadas
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
El contador Eduardo Zaidensztat en un reportaje aparecido en el semanario Brecha (19 de enero de 2007), realizado por N. Cesin y W. Pernas decía: «Pensar si no debemos hacer como en Costa Rica y ahorrarnos un gasto tan importante como el de mantener a las Fuerzas Armadas, pienso que sería bueno achicarlas, destinar esos recursos a otra cosa, y por supuesto las personas que hoy tienen allí su trabajo y su manera de vida buscarle los mecanismos para que sigan teniendo laburos». Sigue Zaidensztat: «¿Es necesario que Uruguay tenga Fuerzas Armadas tan importantes, un gasto tan alto, cuando el país no va a entrar en guerra?». «Estoy planteando un camino con discusiones que faltan, Costa Rica lo hizo y potenció un camino de desarrollo del trabajo en alta tecnología y viene creciendo en forma importante». «¿O vamos a seguir teniendo Fuerzas Armadas tan numerosas en un país que tiene como vecinos a dos gigantes como Brasil y Argentina?». Debemos destacar la valentía del contador Zaidensztat al hacer pública su posición sobre la realidad que significan las Fuerzas Armadas. Que sepamos, nadie en nuestro medio se atrevió a plantear.
¿Cuál es el papel de las Fuerzas Armadas en nuestro país, cuál es la capacidad de respuesta de nuestro Ejército frente a un conflicto con un país vecino, Brasil o Argentina? La respuesta es obvia: totalmente nula.
No hay necesidad de que un país pobre como el nuestro, disponga de un enorme presupuesto militar y contar en sus filas con cientos y cientos de generales, tenientes generales, coroneles, tenientes coroneles, almirantes, contraalmirantes, etc., etc., con suculentas jubilaciones cuando pasan a situación de retiro.
¿Cuál es la necesidad de que existan decenas y decenas de unidades militares diseminadas por todo el territorio? ¿Que tengamos miles de soldados en los cuarteles sin ninguna actividad? Los liceos militares son los más privilegiados, tienen una enseñanza privada en régimen de internado con alojamiento y manutención a cuenta de los dineros estatales.
¿Cuál ha sido el papel de las FFAA en nuestro país? Es lamentable decirlo, pero su rol ha sido nefasto. Se han destacado por haber cometido las más graves violaciones a los derechos humanos: secuestros, torturas, violaciones, muertes y desapariciones, secuestro de niños. Cuando el Poder Ejecutivo les pidió información sobre los desaparecidos, para ubicar sus restos, pudieron rehabilitar su imagen, pero como dijo el poeta Juan Gelman, la cobardía del silencio lo impidió.
Los gastos superfluos
Lamentablemente este gobierno sigue dilapidando los dineros públicos en las Fuerzas Armadas. Se compraron seis mil armas por más de cinco millones de dólares. Se acaban de comprar dos fragatas en Portugal a un costo millonario. Como muestra de la impericia de nuestros marinos, en su primer viaje chocaron entre sí, con importantes daños, debiendo entrar a puerto para sus reparaciones, y siguen sumando los gastos a cargo de los dineros públicos. Hace unos meses zarpó la fragata Capitán Miranda con más de cien personas entre tripulación e invitados de muy diversos orígenes, realizando una travesía de más de seis meses por casi todos los mares del mundo, con gastos millonarios. Se van a comprar seis lanchas patrulleras para vigilar las costas de Haití. Tenemos misiones militares en Haití y el Congo. Decididamente esto no es para nuestro país.
Qué hacer con las Fuerzas Armadas. Destinos. Nuevas Funciones
Pensamos que deben ser suprimidas totalmente. En primer lugar, clausurar definitivamente las escuelas militares. El personal de tropa será asignado a cumplir nuevas tareas en la construcción de carreteras, caminos, refaccionar edificios escolares, liceales, hospitales, cuidar plazas públicas, con todo lo cual cumplirían una real y efectiva tarea. Los oficiales que tengan aptitudes, se redistribuirán en diferentes organismos públicos de acuerdo a sus capacidades y todos estos cargos desaparecerán por su retiro o fallecimiento. Todo esto significaría un enorme ahorro para el Estado. Estos ahorros serán destinados a la investigación, a la enseñanza, a la salud pública, se otorgarán aumentos a los maestros, profesores, policías, bomberos con salarios tan deprimidos y la eliminación definitiva del IRPF y el IASS sobre jubilaciones.
La seguridad interna
Estará a cargo de una policía nacional, eficiente, suficiente en número, bien pertrechada y con alta tecnología. Esa policía nacional será la encargada de la vigilancia de fronteras y con lanchas de patrullaje en las aguas territoriales.
La discusión
Como decía Zaidensztat, deberá discutirse el problema a fondo, a nivel del Poder Ejecutivo, Legislativo, Judicial, en la Universidad, instituciones sociales, gremiales, para llegar a la solución de este problema.
CIUDADANO PREOCUPADO
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