DESDE EL TAXI
Conitos anaranjados, policía haciéndome seña para que pare, síntoma de que alguna multa puede venir. Pero no, me equivoqué. El policía me saluda, muy amable, y me expresa que más de 4 personas no debo llevar y que maneje lo más atenta posible. Me voy, gratamente sorprendida. Ya es de noche. Una pareja de viejitos muy elegantes baja del edificio. Ella 80, él 85, me piden que los lleve a Fun Fun. Me hacen cómplice de su aventura. Van a bailar unos buenos tangos después de decirle a nietos e hijos que no participarían de una reunión familiar. Querían irse solos.
En una esquina de Tres Cruces un choque entre dos Fuscas no me sorprendió tanto como ver alrededor de los vidrios rotos a 5 personas bailando «La Bamba» a todo volumen (alcohólico y de sonido).
En Bulevar Artigas y Garibaldi suben tres personas que me piden que los lleve al centro. Mientras, se van maquillando y se perfuman, los tres travestis comentan que ahora se van a divertir, que el trabajo será más tarde porque también es necesario divertirse para sentirse bien con ellos mismos. Me dejaron pensando, tanto que hasta casi me bajo…
(*) Es chofer de taxi, tiene 29 años, y está a punto de recibirse de abogada.
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