TIENE LA PALABRA
Más sobre la obligatoriedad de luces encendidas
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Leyendo una carta publicada el 19/7 del Sr. B. I. Samuel me sentí tentado de hacer algunos comentarios sobre la misma. El Sr. Samuel, refiriéndose al art. del Sr. Aparicio, dice que él mismo contó con el apoyo de varios lectores, el suyo propio y el del Sr. Pippo. Yo no he leído nada sobre el tema de las luces que refleje su opinión, Dr. Fasano aunque supongo que la tendrá. El autor de la carta seguramente piensa que al dar Ud. cabida a opiniones adversas al uso de las luces del auto durante el día, significa que Ud. acompaña y apoya dichas opiniones, olvidándose que «La verdad es el resultado que surge de la oposición de las ideas». Lo que también me llamó la atención fue la sugerencia que le hace sobre la conveniencia de leer o releer Lógica Viva del Dr. Vaz Ferreira. Yo he leído atentamente los artículos de los Sres. Aparicio y Pippo y no he encontrado ni siquiera vestigios de lo que Vaz Ferreira llamaba «paralogismos de falsa oposición» que consisten en oponer opiniones, situaciones o soluciones que no sólo no son opuestas sino que por lo contrario pueden y muchas veces deben ser complementarias. En ambos artículos lo único que hacen los periodistas es criticar en forma desfavorable una disposición de tránsito señalando a su criterio cuáles son sus consecuencias negativas. ¿Dónde está la falsa oposición? Dice también el Sr. Samuel que él estuvo en Canadá en el año 1998 o sea hace 10 largos años y que en esa época y en ese lugar se transitaba durante el día con las luces encendidas, y actualmente, ¿sucede lo mismo? Y ya que estoy en el tema, recuerdo que hace unos días un emigrante uruguayo que reside en España desde hace 6 años, le escribe al Sr. Pippo diciéndole que en dicho país dado que se producen muchos accidentes de tránsito, las autoridades han decidido aconsejar a los automovilistas transitar durante el día con las luces prendidas. No aclara si es una disposición que rige en todo el territorio español o sólo en alguna provincia. Recalco el verbo empleado, aconsejar, porque no es lo mismo que obligar ya que un consejo es un parecer o dictamen que se da para hacer o no hacer algo, mientras que una obligación es una imposición o exigencia que debe regir la voluntad libre. Hacer o abstenerse de hacer una cosa establecido por ley, que es lo que sucede en nuestro querido paisito. Sin más que agregar, por ahora, saludo a Ud. muy atte.
OXALDO2
Le tocó el turno a la TV estatal
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Siguiendo el tema de los sistemáticos conflictos sindicales, curiosamente en aquellos lugares donde nuestro gobierno (yo los voté) inexorablemente los va sacando de viejos «vicios», los va situando cristalinamente (sin tarjeta).
Ahora le tocó el turno a TV Estatal.
Cuando empieza a hacer «roncha» a la competencia, ¡zas! revienta el conflicto. Tenemos el mejor Informativo de Noticias, vemos películas europeas, nada de chatarra, periodísticos insuperables (Buscadores por nombrar uno) las 24 horas del día. Asunto que beneficia a toda la población, en particular a aquellos que no pueden costear TV privada, y además para todo el país.
Pues bien, a estos señores se les ocurrió, así nomás, cortar las emisiones cuando se les canta, y fundamentalmente el Informativo. Explicación: abierto, veraz, claro y sin tendencias que ya vemos por otros lares. Ya lo dijo Pepe Mujica «ahora ser dirigente sindical es una papa». Por lo tanto reflexiono: veo delegados que ya los vi sentaditos en otras mesas de diálogo (adeomnizados); por decir una: INAU, era más importante la quema de dos colchones que atender a 60.000 chiquilines…
Reflexiono: ¿COFE tiene pocos delegados, que va siempre el mismo? En fin, no más lata.
Sr. Director, sigo reflexionando: ¿quién mueve los piolines?
Agradecido por su atención al consecuente lector que soy del excelente diario LA REPUBLICA, saludo a Ud. atte.
DANIEL COSTA (EX CNT) C.I. 645.839-6
¿Habrá que borrar y empezar de nuevo?
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Dicen que luego de una eclosión enorme en cierto lugar se formó una «esfera» que contenía algunos elementos. Muy pequeño, su tamaño, comparado con la inmensidad que la rodeaba. Sin embargo, pasado el tiempo (¿millones de años?), se fue desarrollando, transformando (explosiones naturales mediante), llegó a ser un lugar habitable para seres vivos (plantas, animales enormes, unos se arrastraban, otros se trasladaban sobre sus patas y otros volaban), la mayoría se alimentaban de plantas (herbívoros), o del que pasara cerca suyo. No razonaban. Pretendían sobrevivir.
Aparecieron sobre esa «esfera» unos seres que todavía no tenemos claro de dónde llegaron (¿serían de otra esfera?). Pasado un tiempo, fueron cambiando de aspecto, de costumbres, también en la comunicación, ya que lo hacían con gestos y sonidos guturales, la manera de movilizarse, de alimentarse, comenzaron a usar vestimenta, calzado, para poder contrarrestar las temperaturas reinantes, a juntarse los unos con los otros (descubrieron que no eran todos iguales), había diferencias entre sí en sus cuerpos. Los que llevaban algún tiempo allí, volcaban sus conocimientos en los que recién aparecían, y estos lo practicaban para continuar en su recorrido. Y allí comenzó otra etapa, por lo menos así lo demuestra lo que sobrevino. Con el aumento de esos seres aparecieron de diferentes colores, y se fueron diferenciando unos de otros. Más «algunos» no querían que «otros» se acercaran a su lugar. Para alimentarse desarrollaron elementos que, con ellos, lograban agredir a los animales y los consumían, además de todo lo que crecía a su alrededor. Los que no lograban su presa, intentaban comer del que tenía éxito. Así se inició la primera disputa entre esos seres. Luego vinieron otras. Y desde el primer invento (la rueda), luego muchísimos más, los llevó a enfrentarlos, llegando a eliminarse masivamente. Esos seres se dieron cuenta que ese período en el que aparecían y desaparecían, era corto. Por lo tanto debían afrontar de manera diferente su paso por esos lugares. Se organizaron. Y predominaron unos sobre otros (los dominadores eran un número inferior a los dominados), pero de alguna forma se las arreglaban para cumplir su cometido, y así disfrutar placenteramente en el transcurso de su paso por la esfera, y que los suyos la pasaran lo mejor posible, sin interesarles para nada, los demás. Se separaron en grupos, colocando una línea imaginaria que dividía su «lugar» con el de los «otros». Identificándose con un trapo de colores. Considerando enemigo al que usaba otros, por ello los atrapaban, y colocaban en jaulas, sin alimentarlos, sin agua (en donde tanta había) y terminaban fatalmente con ellos. Algunos, de los dominados, lograron eludir el cerco e hicieron su paso por la «esfera» en mejores condiciones. En fin, no sé cuánto tiempo pasó, pero esos seres (los dominadores) siguen existiendo luego de ¿millones de años? Aquellos del inicio no eran racionales. Los que le siguieron sí (aunque algunos comportamientos no lo demuestran). ¿A dónde llegarán con esos procedimientos? ¿Tendrán un buen final? Depende de los dominados (que son mayoría).
Como dice el título… ¿será necesario apretar el botón y arrancar de nuevo?, así dentro de ¿millones de años?, alguien escribirá otra historia. Si es así, por favor, que sea con una premisa primordial, como ha dicho un juglar: «No hay caminos hacia la libertad… la libertad es el camino».
CARLOS SCOROVICH [email protected]
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