ORIGINAL E IMITACION

Enrique Costa, restaurador que actuó en la casa del médico filántropo Emilio Penza, dijo a LA REPUBLICA que en las entrevistas realizadas al anticuario Julio Arteaga y al arquitecto Carlos Loberdinski sobre el polémico water «ellos se refirieron a imitaciones que se reprodujeron después de la Primera Guerra Mundial».

«La guerra empieza en el año 1914, y esta casa data del año 1905. Se dio comienzo a la obra de la construcción de la finca en 1897. Evidentemente, las calcomanías no existían en ese entonces, ni la tecnología para hacer este procedimiento», aseguró el experto.

«Como todas las piezas que hasta el día de hoy se falsifican, y máxime cuando desaparecen del mercado, estas imitaciones tienen una contigüidad de 30 o 40 años. No descalifico las apreciaciones de ambos profesionales, pero sí me llamó la atención que, sin verlo, emitieran una opinión. ¿Para qué?», se preguntó Costa. «La imitación fue tal que simularon, por aquellos años, hasta una marca parecida», añadió.

«Además, ambos water tiene distinta marca y procedencia, por lo que sin duda estas personas tienen razón sobre lo que proponen, pero no están hablando de la misma fábrica, ni pieza, ni contigüidad. Llama la atención que se tome como algo estrictamente mediático, por el precio, cuando esta pieza no está a la venta. ¿Cómo ponerle precio a un Blanes o un Teatro Solís? Eso es lo extraño. Son parte del patrimonio y no tiene precio, pero además éste no fue un capricho nuestro: estuvo sugerido por expertos. Con todo este malentendido se pidieron las certificaciones correspondientes, con sus análisis químico, a Francia, ya en forma oficial», dijo el restaurador.

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