MAS QUE UN TEMPORAL
El devastador temporal del 23 de agosto de 2005 «marcó un antes y un después», aseguró el meteorólogo Núbel Cisneros. Aquella noche murieron 10 uruguayos, cientos quedaron sin techo y miles fueron evacuados. El Banco de Seguros debió pagar US$ 7,5 millones. A pesar de que desde Río Grande del Sur se dispararon alertas, ninguno de los servicios meteorológicos de Uruguay lanzó una advertencia. Sólo a las 18.00 horas, Meteorología advertía la posibilidad de «vientos muy fuertes», estimados de «entre 40 y 60 km/h «.
En el aeropuerto de Carrasco se registraron rachas de 187 km/h.
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