Diseñadores independientes copan las antiguas galerías capitalinas
La resistencia y el fanatismo por el color gris, que desde siempre identificó a los uruguayos, parece estar cediendo ante los tonos coloridos de las nuevas tendencias.
Antiguamente era impensado comprar una prenda a estrenar con aspecto a ropa usada. Hoy es común adquirir artículos que aparentan ser viejos, o que incluso están rotos a propósito. Asimismo, cada vez más se utilizan prendas que combinan telas y colores que antes eran inimaginables.
De galería a espacio propio
Algunas de las antiguas galerías capitalinas, que durante años estuvieron deshabitadas o con pocos locales en funcionamiento, de a poco se están transformando en espacios atendidos por jóvenes y para jóvenes.
El proceso de transformación de las galerías, símbolo de la década de los 60, en nuevos centros comerciales, se está dando de a poco. El Piso fue un proyecto que reunía a muchos diseñadores independientes en la planta superior de la galería La Madrileña, en 18 de Julio y Río Negro. La propuesta funcionó bien, por lo que decidieron bajar y estar más al alcance del público, para ver qué pasaba. Desde hace más de dos años están a la vista de la gente y la mayoría tiene una clientela fija.
La diseñadora Adriana Canosa tiene su propio local desde la época del Piso. En conversación con LA REPUBLICA dijo que, además de la clientela propia, «mucha gente que compra está de paso, y muchos son turistas». Aseguró que el Centro es un lugar estratégico, «mucho más que la Ciudad Vieja», porque «los uruguayos no se mueven y no recorren esa zona», lo que limita las posibilidades de venta.
Lucía Cossani también reconoció la virtud del Centro. «Tenía un local en 25 de Mayo, pero preferí cerrarlo y agrandar el de acá porque se vende mucho más», comentó haciendo referencia a la tienda que inauguró en marzo en La Madrileña.
Recientemente los emprendedores de distintos locales decidieron contratar una persona que «pinche música» los viernes, para atraer más gente. Al ser feriado mañana, la actividad se llevará a cabo hoy.
Galería del Virrey
La invasión de locales con prendas de diseño en la Galería del Virrey fue más lenta pero con mayor firmeza. Actualmente son pocos los comercios que quedan fuera del circuito de prendas diseñadas para jóvenes alternativos. Y cada vez que cierra un local abre uno nuevo con la misma onda.
Mario, quien diseña y atiende «Success», dijo que su local fue de los primeros y cada vez que se desocupaba un lugar llamaba a un amigo diseñador para que se estableciera en la galería con su negocio. Hoy los diseñadores llegan por iniciativa propia, solos o entre varios, y la oferta de poner un local sigue siendo tentadora, porque el valor de los alquileres no supera los 4.000 pesos, precio impensado en otro lugar.
De la sobriedad a lo exclusivo
«La gente viene acá porque busca lo exclusivo, no cosas que se ven en otros lados», comentó Analía mientras atendía el local «Anacleta». Stefanía, responsable de un comercio vecino, dijo: «La gente quiere cosas distintas a las que encuentra en las ‘expos’ o en las ferias». Con respecto a la aceptación de lo alternativo, explicó: «No podés hacer algo demasiado multiloco porque después nadie lo compra, aunque a veces pasa que te sorprende: haces una prenda re loca y te la sacan de las manos». «Eso pasa porque hay una prenda para cada persona», concluyó.
Cossani, en cambio, piensa que la gente busca cosas distintas pero «todavía no hay cabeza de diseño». «Hacés algo nuevo y enseguida te copian, en vez de crear nuevas propuestas», afirmó. Por otra parte, Adriana Canosa manifestó que el interés es evidente puesto que existen muchas más escuelas de diseño que antes.
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