ADOLESCENCIA INFINITA
No es sólo una percepción: a los uruguayos les cuesta abandonar las comodidades de la casa paterna. Un estudio de Daniel Ciganda da cuenta de que, a los 30 años, sólo el 70% de las personas formaron su hogar, el 65% convive con una pareja y el 63% tiene hijos. A los 26 años, el 44% de los jóvenes continúa viviendo con sus padres, soltero y sin hijos. La cifra se eleva al 50% entre los varones. Antes de los 23 años, sólo el 15% de los jóvenes ha formado su propio hogar. Entre los 24 y los 30 años, «la cifra aumenta significativamente aunque todavía casi el 50% permanece viviendo en situación de dependencia, ya sea como hijo, yerno o nuera, o nieto». El retraso se agudiza en las localidades más urbanizadas y entre los jóvenes con más años de estudio.
Por otra parte, mientras que a los 26 años el 94,5% de los hombres tiene trabajo o lo busca, la cifra desciende hasta 74% entre las mujeres. La brecha se reduce a mayor nivel educativo.
Para Ciganda este retraso es un «signo negativo si se traduce en tasas de fecundidad extremadamente bajas, y el correlativo envejecimiento de la población, con las cargas que esto supone para el mercado de trabajo, la seguridad social y la capacidad de innovación».
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