Entre tumbos y glorias, los padres que hicieron historia
Grandes hombres y mujeres de la literatura, la música o la política han padecido, imitado o idealizado a sus padres.
«Kafqueado»
El genial y sufrido escritor checo, Franz Kafka, nació el 3 de julio de 1883 y murió de tuberculosis en Viena en 1924. Tuvo que soportar a un padre autoritario y tirano que nunca dejó de menospreciarlo. De ese conflictivo vínculo, declarado así por el propio Kafka, surgió lo sustancial de su obra, incluyendo la célebre «Carta al padre», publicada después de la muerte del autor.
Otro que la pasó bastante mal bajo la tutela paterna fue el gran compositor Ludwig van Beethoven. El alemán, precursor de la transición entre el clasicismo y el romanticismo, fue hijo y nieto de músicos, pero su padre (Johann) fue quien lo martirizó. Beethoven, padre, estaba obsesionado en convertir a Ludwig en el nuevo Mozart, prodigio que desde los siete años daba conciertos. Para ello, desde muy temprana edad, le impartía clases de piano, órgano y clarinete. Esta disciplina afectó el desarrollo afectivo del pequeño que era sacado de la cama en mitad de la noche para impresionar a las visitas. A los once años era usual que Beethoven faltara a la escuela para practicar música.
Es posible que a los cinco años, Ludwig haya sufrido una infección en el oído medio que los padres no notaron, lo condenaron así, a convertirse en el sordo más famoso de la historia.
Además de ser excesivamente exigente con su hijo, Johann era alcohólico y desempleado.
Aprender de lo vivido
Por otros carriles corrió la relación de los escritores homónimos, Alexandre Dumas, pero en esta oportunidad el abuelo (Marqués Antoine Alexandre Davy de la Pailleterie) también jugó un papel importante en la historia.
Marqués Antoine era un hombre díscolo que buscó fortuna en América y se casó en las Indias Occidentales con una esclava negra con la cual tuvo a Alexandre Dumas. El Padre de Dumas falleció cuando éste tenía tres años, dejando a madre e hijo en la miseria.
Dumas recibió una escasa educación y debió trabajar como mensajero, vendedor de tabaco y pasante de un notario. A la hora de cumplir su función paterna el creador de «Los tres mosqueteros» y «El hombre de la máscara de hierro» no se comportó tan mal. A pesar de ser un escritor mundialmente conocido, reconoció a su hijo en 1831 y le proporcionó la mejor educación posible, aunque para lograrlo lo separó de su madre, la costurera Marie-Catherine Labay. Del sufrimiento por la separación Dumas (h) desarrolló en sus escritos una figura femenina trágica, como en «La dama de las camelias».
Por otra parte, Dumas (h) en pleno siglo XIX sufrió el estigma de ser hijo natural y de sangre negra. En los internados siempre fue maltratado por sus compañeros, lo que lo llevó a una juventud rebelde.
Como muestra de influencia de un padre hacia su hijo tenemos al noble español Jorge Manrique (?-1479).
En sus Coplas, Manrique hace un elogio fúnebre de Don Rodrigo, su padre, mostrándolo como modelo de heroísmo, virtudes y serenidad ante la muerte.
Culebrón yanki
En nuestros días las desavenencias entre padres e hijos se transmiten por televisión.
Fruto del matrimonio entre el actor Jon Voight y la actriz francesa Marcheline Bertrand, nació Angelina Jolie.
Con sus padres divorciados, Angelina se trasladó a Nueva York. Voight nunca rompió el contacto con su hija, pero la bautizó con un nombre compuesto para que pudiera prescindir del apellido paterno. La adolescencia de Jolie fue conflictiva, intentó convertirse en modelo pero no lo logró. Debido a la presión, a la burla de sus compañeros y a algún resorte psicológico, empezó a autolesionarse. En una oportunidad dijo: «Por alguna razón, el ritual de haberme cortado y sentir el dolor, tal vez me hacía vivir la sensación de algún tipo de liberación, es manera terapéutica para mí». La sexi actriz confesó que a una edad muy temprana mataba a sus mascotas y que a los 12 años «era una niña mala» que golpeaba a sus amigos.
La relación Jolie-Voight ha tenido altibajos. Peleados desde hacía tiempo, en julio de 2002 hubo un intento de reconciliación, y aparecieron juntos en la película «Lara Croft: Tomb Raider», tal vez en un intento de proporcionarle más publicidad al filme.
En agosto del mismo año, Voight afirmó que su hija tenía «graves problemas emocionales» en el programa de televisión All Access. La hija, ofendida, respondió que aunque no estaba enojada porque «es de mi sangre» no deseaba continuar con la relación, «las familias se ganan y uno tiene que hacer lo mejor para hacer sentir bien a sus seres queridos», aseguró.
Padre e hijo: un mismo final
El actor Brandon Lee vivió siempre a la sombra de su padre Bruce Lee. Si bien Brandon heredó las aptitudes físicas del papá, la carrera cinematográfica del hijo siempre fue comparada y menospreciada.
Su vínculo a diferencia de muchos de los casos presentados hasta ahora, era muy bueno pues eran muy unidos, aunque Bruce falleció cuando Brandon tenía solamente ocho años.
La trayectoria de Brandon fue muy corta, pues falleció a los 28 años tras recibir un disparo «accidental» mientras grababa la película «El cuervo». Supuestamente una bala vieja permanecía en el arma y nadie lo sabía hasta el momento en que se efectuó el disparo en pleno rodaje. Existe la versión de que se trató de un ajuste de cuentas. Su padre también murió en dudosas circunstancias en el apartamento de su amiga, la actriz Betti Ting Pei. Esa tarde Bruce sintió un dolor agobiante de cabeza y ella le proporcionó un analgésico. Pero del intenso dolor pasó a la inconsciencia y de ahí al coma, hasta que fue llevado al hospital, donde falleció. Aunque su muerte para muchos sigue siendo una incógnita, algunos médicos plantearon que pudo haber sido un ataque de epilepsia o un síndrome de muerte súbita.
Modelo de familia
Pero los genes paternos también transmiten muchas cosas buenas. El amor al arte en algunos casos parece hereditario y contagioso. Una de las familias de artistas más destacadas y conocidas en nuestro país es la de los Zorrilla de San Martín.
Empecemos por China. La actriz, nacida en Montevideo en 1922, es hija del escultor José Luis Zorrilla de San Martín y nieta del famoso poeta Juan Zorrilla de San Martín. Nació en una familia aristocrática y culta, de joven se inició en el teatro independiente, en 1946 se trasladó a Londres becada para estudiar en la Royal Academy of Dramatic Arts. Protagonizó infinidad de películas y obras de teatro.
Su padre, José Luis Zorrilla de San Martín nació en Madrid en 1891 y falleció en Montevideo en 1975. Entre sus obras escultóricas se encuentra el Obelisco a los Constituyentes de 1830 (1936) y el Monumento al Gaucho (1922), en 1925 presentó La Fuente de los Atletas, en el Salón de Otoño (actualmente, ubicada en el Parque Rodó de Montevideo).
Juan Zorrilla de San Martín, el abuelo, nació en Montevideo, el 28 de diciembre de 1855 y murió el 3 de noviembre de 1931. Fue autor de «La leyenda patria» y «Tabaré», entre otras obras.
Compartí tu opinión con toda la comunidad