Tiene la palabra
Desde Venezuela: las FARC y el destino latinoamericano
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
¡Cuánto vale la percepción en política! ¡cuánta fuerza se desarrolla, si esa capacidad se usa en aras del bien! Viva la intuición, que es a la política, la fuente de sabiduría que maneja todo buen líder para proteger a su pueblo.
Sobre esa premisa y tomando las aparentes fuertes declaraciones del presidente de la República en días pasados, cuando tocó el delicado tema de las FARC, diré con todas mis fuerzas «viva la paz» que es, a mi entender, lo que propone el presidente, más no una rendición.
Si uno el conflicto argentino, en el que la soberanía de la nación sigue siendo secuestrada por la oligarquía a través de la capacidad de su producción de alimentos, con el de Bolivia, que está en juego su soberanía, también a la fuerza unitaria de los líderes actuales en Latinoamérica, que han tenido la entereza de no dejar sola a Venezuela, en el momento, cuando se pretendió derrocar a Chávez, aquí en el 2002, la derrota del ALCA, más la poderosa unión mostrada ante la violación del territorio ecuatoriano, producen en mi fuero interno todo un caudal de esperanzas al comprobar por estos hechos, que la voluntad política de los nuevos líderes progresistas de la región tienen en sus conciencias la firmeza de luchar contra las oligarquías latinoamericanas, que injustamente tienen secuestrado este continente hace ya 200 años, que no es poca cosa, para utilizar un término dado por la presidenta Cristina tiempo atrás.
Quiero creer que lo planteado por el presidente lleva en el mensaje, la capacidad de intuir que hay condiciones de muchísimo peso entre los gobiernos latinoamericanos, para tirar una parada tan grande en el terreno político de la región.
Vengo de un país que su pueblo conoce muy bien las mañas y traiciones de los poderosos, nadie me podrá contar cuánto sufre el pobrerío cuando el fascismo arremete contra lo poco que tienen. Todavía está fresca en nuestras memorias, como, bajo mentiras y promesas, lograron juntar en el valle de Salsipuedes en 1831, a toda la indiada uruguaya, so pretexto de unificar la patria, dejándonos como legado triste, el mayor genocidio que se conozca en la tierra de Artigas, matando como animales salvajes a todos nuestros aborígenes y teniendo como actor principal de esa matanza, a nuestro primer presidente de la República.
Creo en el humanismo de Chávez, creo en su actitud romántica para encarar los cambios que tanto han calado aquí en el continente. Pero mucho cuidado, porque también creo que esa minoría que tiene a Latinoamérica secuestrada, es capaz de cualquier locura, ante la pérdida de sus privilegios.
Soy optimista ante el reto; no tengo acceso a la alta política, más sin embargo, pongo mi grano de intuición y creo que los patriotas colombianos se alzarán en paz, con una pesada cuota de poder político, para hacer los cambios que esa república hermana se merece.
No habré dicho todo lo que siento sino que soy capaz de reafirmar aquí, que lo que acontezca con Colombia políticamente, marcará el rumbo de estos países. Los líderes latinoamericanos tienen ante sí, un reto inmenso, es mucho lo que se le pide a gente que en su mayoría lo único que conoce es el sufrimiento como forma de vida y una esperanza en sus corazones que les alimenta su existencia.
Por dios no los dejen solos.
ANTONIO MEIRELLES – C.I. 1.150.503
La educación es un derecho inalienable
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Hace unas horas leyendo este diario sentí un enorme orgullo de Tabaré, de su viaje presidencial y estadía en La Habana que nos enaltece como uruguayos y progresistas, hablándole a cientos de estudiantes universitarios que han ido a estudiar becados a Cuba y que volverán a sus patrias a volcar sus conocimientos, revolucionaria experiencia y solidaridad. El presidente Vázquez hizo en sus palabras una autocrítica muy sentida, interpretando a aquellos hombres y mujeres humildes, que no han podido nunca entrar a las aulas universitarias y dominar la herramienta que libera a los pueblos de la cultura de dominación. El, que es hijo de un trabajador de La Teja y que seguramente hizo su carrera con enormes sacrificios, bien lo sabe. La educación es un derecho inalienable; nunca jamás puede ser concebida como una mercancía.
He visto y estado en estas horas muy cerca de miles de estudiantes chilenos en las calles, adolescentes, casi niños, gritando con orgullo \»y va a caer…y va a caer….la educación de Pinochet\»…, hablando con la gente a cara descubierta, en las micros, en el Metro, en los centros cívicos, haciéndonos llegar a los simples ciudadanos de a pie sus puntos de vista y su determinación a luchar por una educación democrática y popular, mientras el oligopolio mediático de la derecha los criminaliza. Santiago y Valparaíso en especial se han sacudido y hasta conmovido con la protesta y las justas razones de los estudiantes que demandan una educación gratuita. Sus justos reclamos no ameritan represión, sino que se les escuche y respeten sus derechos, porque ellos son el futuro de Chile y se han ganado un lugar en el corazón del pueblo. Los apoyo con todas mis fuerzas. Me retrotraje en el tiempo a aquellas luchas de 1983, en plena dictadura, cuando salíamos como estudiantes a las calles en Montevideo para recuperar la autonomía y el co-gobierno universitario.
Veo en estos niños y jóvenes adolescentes las mismas razones que me animaron a vencer el miedo y a luchar por construir una vida más digna. Me preocupé de hacerle llegar, como simple ciudadano un mensaje a la compañera Michelle Bachellet para que la nueva Ley de Educación, que entrará en estos días al Senado de Chile libere a sus hijos de quienes medran y lucran con un bien que es para todos. Y para que además entre en la historia como la Presidenta que le brindó a esta tierra entrañable una educación sin cortapisa alguna. Que así sea, en los 100 años del natalicio de Salvador Allende.
¡Viva Chile, viva el Presidente mártir y su ejemplo, viva la unidad y la lucha obrero-estudiantil!
RICARDO CAPPELETTI
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