Brasileños querían ir a Durazno
Los empresarios brasileños estaban dispuestos a trasladar la planta a Durazno si eran relocalizados, pero finalmente, tras negociaciones con el gobierno, se decidió relocalizarla en las afueras de la ciudad de Tacuarembó.
De aquí en más, la arrocera deberá buscar un predio en coordinación con la Intendencia Municipal, pero pretende tener la garantía de que entorno a la nueva planta no sean construidas nuevas viviendas.
Este año, varios factores confluyeron para que la situación ambiental se agravara. Hubo un récord de producción de arroz, y el verano fue seco, por lo cual todo el polvillo existente en el aire no se disipó.
Los vecinos se pusieron en «pie de guerra», reclamando que Saman fuera relocalizada. La empresa hizo una inversión ambiental por US$ 250 mil pero no se vieron las mejoras. En esta planta trajaban de forma permanente unas 50 personas, y en la zafra, la cifra se eleva a 100.
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