La historia de Nahuel. Mujer que lo recogió se encadenó a una columna; dijo que se lo robaron del Pereira

Niño abandonado de diez meses quedó al cuidado del INAU por orden judicial

Nahuel no conoce nada de su propia realidad. Sus diez meses de vida son difíciles de contar, con una historia de abandono y la de una familia que lo quiere cuidar.

Una tarde de invierno, su rostro fotografiado no le pasó inadvertido a ningún peatón ni automovilista que pasaba por Bulevar Artigas frente al Hospital Pereira Rossell. «Nos robaron a Nahuel», reza un cartel que lucía ayer la foto del pequeño. Sin embargo, la historia, tal como la cuentan las autoridades parece ser distinta. Fani Graciela Da Costa hace cuatro meses recibió en su casa a una mujer y a su pequeño hijo de diez meses. «Durante dos días le dimos alimento y cobijo a ella y a su hijo», explica la joven. Luego, la madre biológica le dejó al pequeño a su cuidado. «Lo dejaron en mi casa y yo lo cuidaba», explicó «es como si fuera mi hijo», habló elevando su voz para ser escuchada por encima de algunos bocinazos impacientes de la tarde. Según cuenta, hace un mes Nahuel tenía cuadros de «fiebre, diarrea, vómitos, estaba deshidratado, tenía neumonía y estaba anémico», lo que provocó que quedara internado en el sexto piso del Hospital Pediátrico Pereira Rossell una vez que Da Costa lo llevó a consulta. «Hace veinte días teníamos el alta y nos dejaban salir del hospital, según una orden emitida por la jueza de 2 0 Turno, Ana Muñecas», tal como especificó la señora. Efectivamente, la directora del hospital pediátrico del Hospital Pereira Rossell, Marina Stoll, ratificó esta parte de la historia diciendo que «el niño estaba bien desde hacía veinte días pero aguardábamos una decisión judicial». Es así que la orden judicial que llegó ayer, y la misma obligaba al Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU) a hacerse cargo del menor, pero a partir de ahí la historia es contada de dos maneras.

 

Historias diferentes

Da Costa, con su expresión angustiada, y con una notoria fatiga por «los trámites que estoy haciendo de un lado para el otro», dijo en declaraciones a LA REPUBLICA que ayer «entraron seis o siete tipos, me lo agarran desnudito como estaba, lo envuelven en un reboso, manotean unas ropas sueltas que había y lo llevan hacía el ascensor del hospital». Explicó que no le mostraron ningún papel que garantizara que fueran de alguna institución pública y que fue hasta «empujada», en el ascensor. Luego «los seguí hasta la planta baja pero los hombres y el niño ya no estaban». Más tarde hizo la denuncia a un patrullero que vio en el Parque Batlle «pero eso fue hace dos horas y nunca vinieron». Al contrario de la versión de Da Costa, Stoll explicó: «Nosotros entendemos la angustia de la familia, pero yo estaba ahí cuando vinieron a retirar del INAU al niño y se le informó a la señora que eran funcionarios del INAU, y estuvieron presentes dos personas más de la dirección», explicó Stoll. A su vez, dijo que si bien se vivió un momento de angustia «no existieron las agresiones denunciadas». Sobre la presencia de los «seis hombres» que se hicieron presentes, la jerarca explicó: «No eran todos del INAU sino que se pidió apoyo a la Seccional 9ª de Policía por lo difícil de la situación».

La familia de Da Costa, entendiendo que no se le dieron las garantías del caso, optó por instalarse en la plaza frente al hospital de niños, a un costado del Obelisco.

«Ella es mi hermana», dijo señalando a una mujer encadenada a una columna envuelta de una bandera nacional. Acompañada de sus familiares con carteles y la foto del menor, la familia comenzó a hacer público su reclamo. «Nosotros queremos saber qué pasó con Nahuel y dónde está ya que se lo llevaron y no sabemos nada».

Desde el INAU se informó ayer que ahora se seguirán los pasos legales para la adopción, pero que Da Costa no estaría en situación de quedarse con la adopción de Nahuel, ya que el procedimiento de adopción incluye una lista de espera, requisitos de edad y civiles que Da Costa y su pareja no cumplen.

Da Costa también explicó que para quedarse con la tenencia de Nahuel «faltaba la firma del fiscal, contábamos con el permiso de los abuelos maternos» algo que ­según pudo averiguar LA REPUBLICA­, es improcedente legalmente.

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