TIENE LA PALABRA

Salvemos al fútbol

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens:

En estas líneas no pretendo hacer un análisis profundo, «sesudo» sobre los esquemas que se aplican en el fútbol. La intención es lograr que entre todos recuperemos un juego que nos es tan caro a nuestros sentimientos, que está insertado en nuestros corazones (por lo menos para los que llevamos encima algunos años vividos), y que de un tiempo a esta parte no logramos (o no logro), entender a qué se juega.

Como decía, no pretendo entrar en lo táctico. Si es mejor jugar con tres o cuatro en la zaga, si el medio campo debe ser poblado o no, si se debe poner en cancha a dos o tres ‘puntas’. Si los marcadores laterales deben ‘subir’ permanentemente. Si se debe llegar al arco rival mediante pelotas aéreas o a ras del piso. Si se debe practicar el juego bonito de nuestros vecinos del norte, si debemos usar el achique, o jugar a la uruguaya, o sea a fuerza y corazón.

En este sentido quiero destacar la evolución del fútbol de algunos países que han sabido asimilar un poco de cada estrategia existente y así llegar a lugares destacados en el concierto sudamericano y mundial. En ese sentido México es un exponente valedero. Y Argentina, que con un enorme caudal de jugadores de gran capacidad técnica ha logrado desarrollar un juego que nos atrae, y mucho.

Eso no es el fin de esta nota, lo que quisiera saber (o lo que quisiéramos saber), es por qué este juego tan hermoso y que ha llegado a todos los confines del planeta, ha perdido atractivos y qué ha variado en algunos valores esenciales de su estructura básica.

En cada juego que existe, o practica el hombre tiene una máxima ineludible: lo importante es competir, es verdad. Pero el juego es también satisfacción de lograr mayores méritos que el ‘rival’ momentáneo. Es decir, en el fútbol convertir más cantidad de goles que el ‘otro’. ¿O cambió todo esto? Por qué, me lo pregunto (o preguntamos.) Porque los espectáculos recientes muestran juegos sin atractivo para el espectador. Se han tornado monótonos, especulativos, a tal punto que diría que se usa más frecuente la calculadora, que el corazón. Ello ha llevado, en nuestro país, a tener estadios vacíos.

Lógicamente no puedo desconocer que todos los deportes se han profesionalizado a tal punto, que eso lleva a ilimitadas situaciones. Por lo tanto, entiendo, aunque no comparto, que todo pasa por el dinero a recoger de cada situación. Aquí convengamos, que también, de acuerdo a la globalización y a la situación política mundial, es imposible sustraerse de ello. Que se tiene que recurrir a los auspiciantes, y que sin representantes, no se puede actuar en ningún medio.

También es justo reconocer, que se ha logrado llegar a un nivel extraordinario en lo que respecta a las instalaciones en donde se desarrollan las actividades del fútbol: estadios con tecnología de punta, gramilla de tal calidad que permite rodar la pelota sin dificultades, y ni qué hablar de las trasmisiones televisivas, en las que está el centro de todo lo que desarrollamos en esta nota. Es decir ha permitido, dinero mediante, lograr esta excelencia.

Los que hemos pasado el medio siglo de vida (nos llaman nostálgicos), por supuesto que lo somos, como no lo vamos a ser, si hemos visto desarrollar otro tipo de juego: alegre, sin especulaciones, tratando de llegar al triunfo siempre. El empate no era valorado como lo es en estos días. Terminar primero era maravilloso, así fuera en la serie de un Campeonato Sudamericano o Mundial, y no conformarnos con un ‘mejor segundo’, o ‘mejor tercero’, para pasar a la siguiente fase, como lo hemos visto últimamente. Pregunto: si la distancia más corta entre dos puntos, es la línea recta, ¿por qué se lateraliza tanto el esférico o se vuelve atrás, si el destino es el arco rival, no?

A lo mejor, toda la tecnología existente, de la cual disfrutamos (TV, videos, Internet, DVD, etcétera) y con la cual todos los técnicos del mundo aprovechan para ‘espiar’ a sus futuros rivales, hace perder espontaneidad y sorpresa en los juegos, ya que con toda esa información a su alcance, se preparan de tal forma, que logran desbaratar el juego del que tienen como oponente, y se pierde lo esencial. En fin, la intención, como decía, es poder lograr entre todos (jugadores, técnicos, dirigentes, espectadores, autoridades gubernamentales), que el juego más bonito, según especialistas, o por lo menos el que más espectadores atrae en todo el Planeta, vuelva a lo que fue: estadios completos de familias alegres (más allá de las rivalidades que existieron, existen y existirán), deportistas brindándose por entero por su causa, dirigentes que su meta sea que sus instituciones crezcan a todo nivel, y que su cargo no sea una plataforma para intereses particulares o el medio de lograr una mejor situación económica.

Por lo tanto aspiramos a poder volver a disfrutar de él, no sufrir y por ende no darle la espalda. Por ello pregunto: ¿no sería posible mejorarlo? ¿O es idílico mi pedido?

Carlos Scorovich [email protected]

 

Declaraciones del señor Couriel

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Antes de salir el FA victorioso en las últimas elecciones, todos los economistas del FA declaraban «que la única justificación de un dólar barato era para pagar la deuda externa», publicado por LA REPUBLICA. Hoy, con el gobierno que muy orgulloso voté, la única explicación de un dólar barato es controlar la inflación. ¿Cómo se controla la inflación? ¿Se baja el consumo, cómo?; con sueldos de hambre. Se generan 150.000 nuevos puestos de trabajo pero no se dice cómo son remunerados. Se importa más de lo que se exporta, quiere decir nada más ni nada menos que perdemos. Hay que salir a crear el asado del Pepe. Y con el respaldo popular que tiene el MPP, lo votamos un montón de uruguayos y lo queremos seguir votando. Pero si se sigue apoyando la política económica actual, o mintieron en el pasado o mienten hoy. Cero inflación, la situación no cambia para el trabajador uruguayo. Vamos a tener que correr los 90 minutos para conservar el Gobierno. Gracias a LA REPUBLICA.

DANIEL STUPINO C.I. 1.152.157-6

 

Cuando el tiro sale por la culata

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

La derecha hizo un lamentable «acto de apoyo» a la Suprema Corte de Justicia, es decir unas «palmadas en el hombro de los ministros» (les salió el tiro por la culata), porque hay «alguien» (Frente Amplio) que presiona a la Justicia, que le falta el respeto, etc. etc.

¿Y los fueros de Amaro y Casas?

Cuando esta misma Justicia pidió el desafuero de Amaro y Casas, los blancos y colorados se negaron porque no tenían confianza en la Justicia.

¿Puede ser tanto descaro de «los rosados»?

Saludos.

RICARDO RODRIGUEZ C.I. 935.162-8

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