TIENE LA PALABRA
Del ex intendente Tabaré Hackenbruch
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
En referencia a vuestra nota de tapa del pasado viernes de título «Caminería rural en Canelones: del abandono a la recuperación», me veo en la necesidad de precisar algunas cosas.
Ya antes he tenido que salirle al paso al intendente Carámbula o a su aparato propagandístico. Y digo esto en el sentido más cabal de la frase; la mayoría de los anuncios o notas en prensa de la administración de mi último sucesor, no han sido más que muestras de voluntarismo o simples falsedades administradas.
Por otra parte, sería de una indudable ingenuidad (o resentimiento) pensar que nuestro pasado gobierno el último de tres que nos tocaron al frente del departamento pudiera haberse consagrado a defraudar a nuestra querida ciudadanía canaria.
El departamento cuenta más o menos con unos nueve mil kilómetros de caminería global, y podemos suponer que conocemos su mayoría. Esto incluye caminos rurales, vecinales, calles, ramblas, avenidas, etc., cuyo mantenimiento es responsabilidad de la Intendencia Municipal. También hay infinidad de rutas nacionales, pero estas son de resorte del MTOP.
Sabemos cuán difícil es esgrimir excusas que sean comprensibles para el habitante común que no suele interesarse en cuestiones de gobierno tendientes a justificar los motivos por los cuales no se pudieron concretar las obras proyectadas, pero cierto es que para aplicar un criterio justo, se debería analizar nuestro pasado período dividiéndolo en dos etapas.
Una sería la que va desde el inicio del mandato hasta el momento en que arreció aquella terrible crisis financiera del año 2002, y la otra es la que le sigue a la debacle y termina con el final de ese mandato municipal en julio de 2005.
Durante la primera etapa, la Dirección de Obras trabajó con igual empeño, solidez y eficiencia con que lo hizo en los dos períodos anteriores de municipio colorado. Contábamos con los recursos financieros para ello. No podría ahora cuantificar las cifras medidas en miles de kilómetros hechos desde cero o en mantenimiento, pero bastará recordarle a los lectores que allí se encontraba seguramente una de nuestras mayores fortalezas como administradores departamentales –la capacidad de respuesta en obras viales, así como el impecable manejo de los residuos–, y fue tal vez uno de los motivos por los que estuvimos tres veces al frente de la mayor investidura departamental.
Es tendencioso hoy, sino mezquino, mencionar sólo la última etapa (esa que le sigue a la crisis de 2002) al momento de calificar nuestra administración de las obras viales, obviando siempre que hubo un antes y un después de aquella hecatombe financiera. No contamos por aquella época, lamento decirlo, con el sistemático apoyo nacional que sí tiene, en cambio, la administración Carámbula. Y no podemos menos que ver su buena suerte con beneplácito.
Tantas ayudas financieras y de infraestructura de parte de todo el país hacia Canelones nos resultan de total recibo, porque lo que en verdad nos importa es el bienestar de los ciudadanos canarios, y si estos se ven favorecidos por un fortísimo apoyo del gobierno central –que pasa por momentos de abundancia económica– bienvenida sea esta forma de ayuda.
Cabría aquí hacer una pequeña precisión al respecto de lo último, no es el MTOP en exclusiva quien le ha financiado las obras viales a este intendente, el Ministerio de Defensa ha hecho lo propio en gran medida también, aportando maquinaria militar y efectivos para manejar las mismas.
Cuánto más apropiado sería que la administración Carámbula se contentara solamente con hacer estos anuncios de obras viales futuras (cortesía del gobierno nacional), y dejara de escudarse tras nuestras dificultades económicas pasadas; forma vulgar de encubrir su nulo desempeño en la mayoría de las otras materias municipales, quizás.
Pero bien, como dice el dicho del granjero, «no se le pueden pedir peras al olmo».
Atentos saludos.
TABARE HACKENBRUCH ALBERTI
C.I. 3.318.805-5
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