La lucha contra la tierra estéril
Ayer se celebró un nuevo Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía. Este año, el lema fue el combate a la «degradación de la tierra para una agricultura sostenible».
Los países con producción agrícola, como Uruguay, están siendo presionados por el aumento de precios de los alimentos. Por ello, desde el Ministerio de Vivienda Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (Mvotma), se destacó el anuncio realizado por las autoridades del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) sobre el plan de fiscalización del uso y de la conservación de suelos que se implementará a partir de este año.
La conservación de los suelos se logra a través de la rotación de cultivos y la promoción de buenas prácticas agrícolas. Para hacerlo, nuestro país cuenta con la Ley Nº 15.239 de Conservación de Suelos y Agua del año 1981. A pesar de esto, la organización Redes Amigos de la Tierra denuncia el perjuicio que los monocultivos forestales y de soja están causando tanto a la tierra como a los pequeños productores.
LA REPUBLICA habló con la licenciada María Selva Ortiz, integrante de Amigos. «Los monocultivos forestales, pinos y eucaliptos, ocupan un millón de hectáreas, mientras que la soja llega a las 500.000 hectáreas. En cinco años y medio, 4 millones de hectáreas cambiaron de dueño. El 70% de las transacciones fueron de entre 10 y 200 hectáreas», explicó. Las cifras, explica Ortiz, dan cuenta que los que vendieron la tierra fueron pequeños productores.
«Una de las características del monocultivo es la concentración de tierras porque se necesitan grandes extensiones», afirmó.
Riesgos
Uno de los argumentos del gobierno es que los terrenos dedicados a la plantación de árboles no son productivos. Al respecto Ortiz dijo: «¿Quién va a creer que terrenos de Soriano, Río Negro, y Paysandú no son productivos? Lo que pasa es que se basan en el índice Coneat, que mide la productividad ganadera, no agrícola».
Sobre los perjuicios ecológicos aseguró que la soja es un cultivo para el que se utilizan grandes cantidades de agrotóxicos. Además es transgénica y su destino, mayoritariamente, es el alimento del ganado europeo.
«Con los monocultivos forestales la tierra pierde nutrientes y se erosiona. Un ecosistema de praderas como el nuestro no se puede transformar en bosques. Es una inconsistencia mundial. Están depredando el Amazona para poner vacas; nosotros hacemos exactamente lo contrario», dijo.
La integrante de Amigos de la Tierra explicó que los efectos de la forestación también producen problemas de contaminación hídrica. «Se sigue forestando la cuenca del río Santa Lucía, que abastece de agua potable al 60% de la población del Uruguay, sin calcular las consecuencias», concluyó.
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