
Es doctor en Física, especializado en biomecánica aplicada a la Paleontología, la ciencia que estudia los animales prehistóricos. Tiene 37 años, es casado y tiene dos hijas, que se suman entusiasmadas a sus actividades. Vive en Salinas y su camino comenzó en la niñez.
¿Cómo empezó tu carrera?
En la vieja Facultad de Humanidades y Ciencias, después en la Facultad de Ciencias donde terminé recibiéndome.
Luego hice una Maestría en Física de Partículas y un Doctorado con temas interdisciplinarios, la vinculación entre la Física y la Biomecánica con la Paleontología.
También estudié en la Facultad de Ingeniería, falta un año para recibirme de Ingeniero de Sistemas, pero no lo voy a hacer nunca.
¿No te interesa?
Me di cuenta que no era por ahí.
Toda mi formación la hice en Uruguay. Esto no es frecuente, la mayoría de los científicos de mi generación hicieron alguna Maestría o algún doctorado en el exterior.
En mi caso, el tema que me interesaba, la Biomecánica aplicada a la Paleontología, se puede trabajar muy bien acá. En Argentina están los mejores fósiles del mundo. En otros lugares del mundo ese tipo de formación no existía. La carrera de Física en la que trabajé en Paleontología es algo muy inusual.
He trabajado en diversos temas como investigador. Mi formación fue diversa; realicé trabajos sobre Física de Partículas.
¿Qué es la Física de Partículas?
Es la Física que estudia las partículas elementales, que trata de entender cuáles son las piezas fundamentales que arman el universo y cómo son las fuerzas entre ellas. Sería como la Física más fundamental.
Por otro lado me he dedicado al tema de la biomecánica de la locomoción de la carrera de alta velocidad en animales actuales.
También cuestiones de Bioacústica en animales extinguidos como los perezosos gigantes y a cuestiones de velocidad de carrera sobre las aves del terror.
He trabajado en diversos problemas y grupos zoológicos; algo que no es frecuente. En general un paleontólogo se dedica a arreglar fósiles o se dedica a determinado grupo de dinosaurios .
A mí me han tocado los más diversos grupos de animales fósiles y esa mezcla no es algo frecuente.
¿Qué te motiva a hacer todo eso?
Yo creo que primero el ver que se puede hacer. Por más que uno sea un especialista en algo, no se puede dejar de mirar para el costado y encontrar en el mundo preguntas interesantes.
Me encontré que se puede hacer mucho si uno tiene una sólida formación en Física Teórica, como la que se obtiene en este país. Uno puede abordar cualquier problema con buenas herramientas. Además los paleontólogos, que generalmente atacarían esos problemas, no tienen el dominio tan sólido de una herramienta como la física.
Uno está en un lugar privilegiado, en el cual sabe lo suficientemente de Paleontología para ver el tipo de problema al que se enfrenta.
Obviamente tengo mucho que estudiar, para pasar de la velocidad de carrera, tuve que leer mucho, pero no es un obstáculo. Lo más difícil de entender es la Física.
¿Sos esencialmente curioso?
Sí, lo de la Ciencia en mí no es un trabajo, es una vocación inevitable, es la curiosidad de querer saber qué sigue después.
Ahora estoy en temas que no tienen nada que ver con el roedor gigante, si bien seguimos haciendo cosas con eso. Estamos iniciando un trabajo sobre osos fósiles.
Grandes mamíferos uruguayos
¿Existieron osos en Uruguay?
Sí, los osos que estuvieron acá en Sudamérica, son similares a los que hoy en día existen en Norteamérica o Europa. Son osos de hace poco más de 10.000 años.
Eran unos osos gigantescos, con características anatómicas del cráneo muy particulares, que son las que yo quiero entender desde el punto de vista biomecánico. Estoy seguro que vamos a encontrar cosas realmente muy llamativas en esos osos.
¿Por ejemplo?
Tienen el hocico muy corto, comparado con el actual. Se ha especulado mucho, sobre qué significa eso desde el punto de vista biomecánico.
¿Cual es la importancia del hallazgo del roedor gigante?
Es el único descubierto en el mundo de esta especie. Hay otros restos que estamos estudiando que pertenecen al museo, que tal vez son de la misma especie, pero que todavía estamos viendo.
Sabemos que uno de estos animales vivió en San José hace cuatro millones de años, después todo es especulación. Es razonable pensar que un animal de ese tamaño en general necesita un hábitat relativamente amplio para sobrevivir. Todavía no sabemos si habitaron Brasil, Argentina o desde qué latitudes llegaron.
¿Qué otras cosas están investigando?
Estamos trabajando en los coletazos del Cliptodonte . Aplicando una metodología similar a la que se usó para entender cómo es el golpe de un bate de béisbol. Hay un punto en el bate que se llama el “Punto Dulce” que es el mejor lugar para golpear. Estamos viendo esa metodología para ver qué pasa en el Cliptodonte, dónde está el “Punto Dulce” y si hay alguna adaptación anatómica para golpear.
Estoy hablando de trabajos preliminares y muy diversos.
Eso en la parte más académica, y en paralelo también he trabajado desde hace unos años como periodista científico en “El País Cultural”.
¿Te interesa mucho la divulgación de la ciencia?.
Sí, empecé en el año 1995 a hacer notas para ese suplemento.
Eramos un grupo de jóvenes que todavía no habíamos terminado la licenciatura. Estábamos promoviendo la idea de hacer una revista de Ciencia y la idea era producir algo y salir a buscar la financiación.
O sea, tener “algo que mostrar” y cada uno de nosotros escribió un artículo sobre un tema y sacó una foto, algo muy artesanal. Hicimos una carpeta para mostrar en todos lados, empresas, etc.
Como ninguna mostró interés en financiar un aviso allí, salvo que vieran el primer número ya publicado, que es lo lógico, resolvimos empezar a ir a medios de prensa para mostrarlo, a ver si les parecía valioso publicar un primer número.
Durante esa búsqueda juvenil y desordenada llegamos al diario “El País”.
¿Seguís escribiendo?
Muy esporádicamente, pero hoy en día no es una parte central de mi actividad. Esto es algo accesorio; sí me permite muchas acosas a las que como científico accedés. Puedo escribirlas de una manera mucho más agradable, mucho más vinculada a cuestiones artísticas. Mucho más llena de significado, que lo que son los artículos que uno como profesional científico puede escribir en revistas.
¿Te gustaría hacer un programa de televisión sobre la ciencia?
Sí, sin duda. Hay dos cosas que me gustarían; una es escribir un libro y otra es hacer un programa de televisión.
Hace poco hubo un contacto de una editorial uruguaya que me propuso la idea y lo estamos estudiando, pero más allá de eso es algo que me gustaría.
Un proyecto que me parece interesante son las actividades que estamos haciendo en el Café Científico que es la otra veta de divulgación en la que he trabajado.
Conectar el Arte con la Ciencia, esa es la modalidad que utilizo para dar clases. Me di cuenta que es algo que funciona muy bien, que motiva mucho a los estudiantes y a los jóvenes.
Al ver que eso funcionaba bien, me fui animando más y me di cuenta que podía ser una forma de comunicarse con la gente en general, no sólo con los estudiantes de primer año de la Universidad. Ahí fue s
urgiendo lo del Café Científico que es un proyecto que ya va por el tercer o cuarto año.
Empezó en el Centro Cultural de España todos los primeros miércoles de cada mes, que en los últimos tres años se ha mantenido. Hace poco tuvimos un convenio con la IMM, dimos 8 charlas sobre diversos temas de la ciencia, el deporte, la cultura, etc. Fue en el Museo Blanes y en el Planetario, donde en determinado momento se uso el cielo del lugar como escenario. Hicimos también una charla sobre la física, el tango y el ballet.
¿Cómo ves la ciencia en nuestro país, está llegando más a la población?
Creo que sí. Hay más interés de algunos medios de prensa y periodistas por el tema científico. En Uruguay la ciencia ha crecido mucho en los últimos años, desde 1985 con la Facultad de Ciencias y los proyectos como el Pedeciba (Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas).
Tenemos una comunidad científica como no teníamos antes. De a poco la comunicación entre los periodistas y los científicos se ha ido aumentando, pero todavía sigue costando un poco.
A veces a los científicos les molesta, lo que creen que es una banalización de sus descubrimientos. Y el periodista quiere que les expliquen las cosas, pero a veces no está dispuesto a realizar el esfuerzo necesario para entender lo que está haciendo el investigador.
Los medios de prensa prefieren dar en detalle como vivió esta semana el plantel de Peñarol, informando todos los días lo que están haciendo los futbolistas. Y no les importa como vivió la semana el descubridor del roedor más grande del mundo, el paleontólogo Andrés Rinderknecht.
En parte es porque a la gente le interesa, pero también porque hay una tradición de que siempre fue así. Pero creo que cada vez que aparece la ciencia en los medios y cada vez que uno se acerca hay interés. Y estas cuestiones de paleontología interesan mucho.
¿Que pasó con las diferentes visiones científicas que hubo sobre el peso del roedor gigante?
Todos los trabajos que se han hecho, incluido el de la científica canadiense muestran que el resultado más probable es el de los mil quilos. La colega muestra que la masa más baja podía ser de 350 quilos y la más grande de más de 1.500 quilos.
Nosotros, junto a Rinderknecht, habíamos dicho algo parecido, que la masa más baja podría haber sido de 450 quilos y la más grande algo más de 2.000 quilos. Ambos rangos tienen como valor más probable los mil quilos.
Ella enfatiza en su artículo el resultado de 350 quilos.
Fui árbitro del trabajo de la canadiense, como autor del primer trabajo sobre el roedor. Recomendé la publicación del trabajo, no es en ningún sentido contradictorio en nada con el nuestro. Es otro trabajo, con otra metodología, en ese sentido es bienvenido.
Mucha gente entendió que ese trabajo decía que la masa era de 350 quilos y que el nuestro mil quilos estaba mal.
¿Qué opinas de las políticas gubernamentales en torno a la ciencia?
En este último gobierno se notan cambios muy claros. Más allá de la posición política que uno pueda tener.
Por ejemplo ayer (por el martes) en la presentación del roedor, habló la ministra de Educación (María Simón) quien conocía muy bien nuestra actividad. Una persona que viene de la ciencia y la tecnología.
Habló de la física, de lo interesante que es la aplicación de esta a los animales prehistóricos, de porqué no puede haber animales más chicos de sangre caliente.
Una ministra que es capaz de hablar de ciencia y que es una científica. En la Dirección de Ciencia y Tecnología hay un científico, una persona que sabe del tema. Tradicionalmente nuestros ministros de Educación y Cultura eran políticos.
Ese perfil como científico me gusta, me siento más valorado cuando voy ahí y la ministra sabe de lo que habla. Lo tenés desde la Presidencia, el Presidente es un científico. Un hombre que valora estas cosas, que respeta lo que es la formación y el estudio.
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