Cambio. Producir para afrontar la crisis económica fue la medida tomada por siete mujeres del Montevideo rural

Licores y conservas que saben muy bien

Las esencias y los sabores artificiales, muchas veces, sustituyen a los productos naturales, pero en nuestro país hay otras opciones. El grupo de mujeres Artesanas de Punta Espinillo se dedica a la elaboración de comidas y conservas artesanales realizadas con materia prima extraída de sus propias quintas.

Escrito por: Genoveva Malcuori |

Domingo 15 de junio de 2008 | 11:25
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Artesanal. Una vez embotellados los licores de cacao y huevo al caramelo, cierran las botellas y las etiquetan.

Conversando pero siempre concentradas en su trabajo, transcurrió la tarde de las Artesanas de Punta Espinillo. LA REPUBLICA visitó su actual local de producción, un antiguo mercado municipal que abastecía a los vecinos de Santiago Vázquez. Allí cinco de las siete productoras que componen el grupo, se encontraban elaborando licores de cacao y de huevo al caramelo.

 

Sabor propio

Más de 60 sabores de licores producen las artesanas de la zona Oeste de Montevideo, además elaboran mermeladas, conservas y comidas para reuniones y eventos especiales. Licor cremoso de limón, licor de naranja, miel y capuccino, mermelada de damasco, de pera, manzana y uva, de banana, melón y naranja, son algunas de las especialidades con las que tientan a sus clientes.

Pero la cooperativa no nació como una empresa de comida, sino que se fue transformado. A comienzos de la década del noventa, crearon un espacio propio para compartir más tiempo entre amigas y familia. La excusa que las nucleó al inicio fue la creación de tapices, tejidos y osos de peluche. Con el tiempo y en los años de crisis económica, decidieron apostar al rubro de la gastronomía, considerando que este último era “más redituable”. En esa época comenzaron a capacitarse en conservas y mermeladas, además consiguieron un local con agua potable ­requisito indispensable para la elaboración de alimentos­ en Santiago Vázquez.

 

Zafra

Actualmente no tienen un ritmo de trabajo estable, puesto que producen en función de los pedidos y las posibilidades de venta en distintas ferias y eventos.

Además se trata de un espacio de disfrute “siempre nos divertimos y aunque conversamos mucho, trabajamos sin parar”, comentó Blanca, también productora artesanal. Eso sí, reconocieron que en verano, cuando elaboraron 2608 bollones de mermelada de frutilla y 4064 de durazno, la diversión disminuyó porque “no podíamos ni hablar entre el calor y el ruido de la máquina para hacer la mermelada”, recordaron entre risas.

 

De la quinta

En las distintas épocas del año las frutas, verduras y productos naturales los obtienen de distintos lugares, pero muchos provienen de sus propias quintas en Punta Espinillo; “quintas que nunca dejamos de cuidar, menos en tiempo de crisis, hecho muy común en la zona”, destacó Nancy, integrante del grupo.

Además de trabajar para pedidos particulares, integran la cooperativa “Delicias Criollas”, cuyos productos se venden en distintas cadenas de supermercados.

La producción, que comenzó de a poco y con la intriga de sus familiares, ya que se preguntaban “¿qué van a hacer estas viejas locas?, según contó Dorita, hoy significa un aporte en sus hogares. Además ya no son vistas como unas “locas” sino como un equipo de trabajo que hace frente a sus problemas y apuesta a aumentar sus clientes.

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