Tiene la palabra
Tenemos el primer gobierno que se ocupa de la salud
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Leo en la prensa que los blancos preparan un listado de leyes para derogar, en caso de ser gobierno desde 2009. Entre otras, figuran las leyes vinculadas a los cambios en la salud que lleva adelante el gobierno actual. Tengo que aceptar su total coherencia en ese sentido.
Los gobiernos blancos y colorados, colaborando íntimamente entre ellos (gobiernos colorados con ministros de Salud Pública, blancos, por ej.) desde siempre mantuvieron y alentaron dos tipos de asistencia en la salud absolutamente discriminatorias: una para los pudientes (privada y mutual) y otra pública: pobrísima, denigrante, de cuarta categoría para, por lo menos, la mitad de la población. Crónicamente carentes de recursos, con presupuestos ínfimos, sueldos médicos y no médicos miserables, escasez permanente de medicamentos, demora de meses en la atención y largas colas desde las madrugadas, para análisis, estudios o simplemente para atenderse. Falta de camas, sábanas, calefacción, a veces sin comida y siempre de pésima calidad. Hemos visto hasta dos pacientes por cama (en alguna ocasión en el Pereira Rossell). Una imagen propia del Congo y de Haití.
Tiques mutuales instituidos por ley, prohibitivos, incluso para alguna población «pudiente».
No evitaron el habitual cierre de mutualistas en más de una docena en pocos años, hecho que se hizo habitual, «normal», con la pérdida de fuentes de trabajo, infraestructuras valiosas y no recuperadas.
Con los cambios de este gobierno se comienza una etapa, por primera vez en nuestro país, de verdadera reconstrucción de este campo de batalla, pero que no se completará antes de 15 años, como se demuestra en varios países del mundo que, para su suerte, ya lo realizaron (España, Israel, Inglaterra, Francia, Suecia, Italia, Cuba o Canadá).
Con gran asignación de recursos como nunca se hizo antes, para equipamientos, infraestructuras y sueldos que tienden a ser dignos y a estabilizar la asistencia, la racionalización del gasto, el ordenamiento de los escalafones anárquicos y caóticos que existían (verdadera selva por improvisación permanente), ingresos por concurso y no más por cuota política, tomando el MSP por primera vez, el real control de la asistencia, que la ley se lo exige, pero antes incumplido, para proteger a la población. Cumpliendo programas de salud para niños, mujeres, lucha contra el flagelo del tabaco y las drogadicciones, etc, etc. Complementación público-privada, muy laboriosa pero creciente, en la que la barrera de las «chacras personales» creadas se van superando, para disminuir gastos artificiales y encarecedores y volcarlos a la creciente mejor atención.
Eliminación de algunos tiques y rebaja de varios (diabéticos, hipertensos, etc.). Eliminación de órdenes para estudios preventivos fundamentales.
Todo esto como hechos iniciales pero que serán progresivos.
En tres años y medio de gobierno, y como por arte de magia, no cerró una sola institución mutual (como era habitual antes).
Repetimos: es un largo camino; falta mucho por hacer y todo está sujeto a revisión y posibles correcciones. No es un gobierno irracional. Se evalúa todo permanentemente y con humildad se cambia al demostrarse la inconveniencia de algún mecanismo. Pero siempre con un solo objetivo: Salud de buena calidad para toda la población por igual, cualquiera sea su nivel económico y su lugar de residencia, cumpliendo con el derecho humano fundamental de la salud, el que nunca se llevó a su cumplimiento por nuestros «partidos tradicionales».
El eliminar leyes que sustentan estos cambios y este avance para la gente, sería devastador y un retroceder al «sálvese quien pueda». Por suerte el uruguayo medio es inteligente y está cada vez más a salvo de la pirotecnia electorera, elitista y antipopular.
Saluda a Ud. atte y agradezco su publicación
Dr. JUAN JOSE DI GENOVA
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