
Las preocupaciones sobre el alza de los precios del petróleo y el impacto medioambiental de las emisiones de carbono, han estimulado un debate sobre la energía solar, nuclear, eólica, de biocombustibles, y otras fuentes renovables de energía. En cambio, la iluminación de estado sólido ha recibido una atención relativamente escasa, pese a que podría reducir de manera significativa la cantidad de energía que se necesita generar para iluminar nuestras casas, oficinas, escuelas y demás espacios.
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