Calendiario
1984..- Ya se iban. Lo sabían bien. Pero hace poco más de un mes, los inadaptados a ese futuro, habían torturado y asesinado al Dr. Vladimir Roslik. Fue en los cuarteles del Batallón de Infantería Nº 9 de Fray Bentos. Como explicación forense se dio: «paro cardiorrespiratorio». Nadie lo creyó. Autopsias posteriores demostraron que golpes y «submarinos» habían sido probables causas de la asfixia.
Los hechos fueron conociéndose por más descargos que se intentaron dar.
El rechazo a ese crimen fue tal que altos militares entendieron que negarlo sería muy absurdo. Exigieron un juicio a los directos responsables de la muerte. Así tomó cartas en el asunto el Supremo Tribunal Militar presidido por el coronel Federico Silva Ledesma.
El fallo llegó pronto. Nadie puede atreverse a pensar que fue parcial, apenas atenuador de gravedades y levedades. La sentencia condenó por «Homicidio ultraintencional» y por «Irregularidades de Servicio» al teniente coronel Mario Olivera, jefe del cuartel, y a Sergio Caubarrere, subjefe. No importó que este último ya tuviera sobre sí denuncias de torturador reiterado.
En el Código Penal de los civiles, el «homicidio» tiene una pena entre 20 meses de prisión y 12 años de penitenciaría como mínimo, o sea sin agravantes. Para el caso de la ultraintencionalidad, cuando el delito va más allá de lo que se pretendía inferir, porque la tortura no se consideró agravante, la pena puede disminuirse entre un tercio a la mitad de la misma. Si tomamos el caso más favorable, si somos benévolos con la tortura, y optamos por acortar al máximo el castigo, o sea llevarlo a la mitad de la pena, los dos militares deberían haber contado por lo menos con 10 meses de prisión a 6 años de penitenciaría. Eso fue resuelto y poco después de 10 meses ambos militares ya estaban, en los primeros meses de 1985, reintegrados al Ejército. O sea, aquí no ha pasado nada, los reos son humanos y buenitos.
2002..- La crisis financiera está rompiendo cualquier esquema. Se viene el ajuste fiscal pero el pedido del Ejecutivo tiene que pasar por la aprobación del Legislativo. Ya tiene media sanción del Senado y en este día, en esta madrugada, lo que parecía lejano de lograr, llega porque los dos diputados herreristas que habían gritado a cuatro vientos que no apoyarían las medidas, Carlos González Alvarez y Alejandra Rivero, cambian sorpresivamente su pensamiento y escudados en la «disciplina partidaria» le otorgan al gobierno la mayoría necesaria.
Para los desmemoriados, este proyecto de estabilidad fiscal estableció una serie de impuestos a los sueldos, jubilaciones y el aumento lógico de las tarifas públicas.
Feliz diario
1931..- Nace Francisco José Ottonelli, abogado, militante del PDC. Especialista en Derechos Humanos. Fue senador. También integrante de la Comisión de Etica Médica del Sindicato Médico del Uruguay y del Instituto de Estudios Legales y Sociales del Uruguay (Ielsur). Es parte de la Comisión Honoraria contra el Racismo, la Xenofobia y toda otra forma de discriminación». Su área más específica está junto a los discapacitados.
1942..- Nace Ana Maria Bavosi, maestra, escritora, comunicadora. Su trabajo es la literatura infantil y entre sus publicaciones está «Libruras» y «Pedro Catorce». En radio, fue comunicadora con «El trompo». Es docente en «Literatura Infantil» en la Escuela Universitaria de Bibliotecología y Ciencias Afines, Universidad de la República.
Lo pienso, lo digo
«La tortura, la desaparición forzada, las ejecuciones sumarias, el desplazamiento de poblaciones civiles y el genocidio son cometidos desde el poder y deben ser acciones masivas y sistemáticas, por esto el sujeto es toda la humanidad y debe mover la cooperación internacional la identificación de los responsables, quienes no pueden ser asilados. Otra característica es que son imprescriptibles, es decir que no caduca la responsabilidad por el paso del tiempo». Dr. Francisco José Ottonelli, sobre los delitos de lesa humanidad.
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