La educación contra la violencia versus la violencia en la educación
«El nunca más se debe lograr por medio de la educación», dijo semanas atrás la ministra María Simón en la presentación del proyecto de Ley de Educación que será discutido por el Parlamento.
La jerarca se refería a uno de los mayores hechos de violencia que sufrió nuestro país el siglo pasado: la dictadura militar de la década de 1970. En pleno 2008, los uruguayos vemos con preocupación otros tipos de violencia que se viven cada día, en cada momento, y que nos involucran a todos. De estas situaciones de violencia no están libres los propios centros educativos y una de las primeras preguntas que a uno se le ocurren es: ¿Qué pasa cuando la educación, que debe contribuir a la convivencia pacífica, tiene en su seno situaciones de violencia?
«Nuestro objetivo con la Ley de Educación es contribuir justamente a la convivencia pacífica», dijo el director de Educación del Ministerio de Educación, Luis Garibaldi.
«Yo creo que con los procesos de participación que se abren para todos, estudiantes y docentes, podremos contribuir a ello».
Garibaldi considera que los hechos de violencia mostrados por la prensa «son menores de lo que hay en la realidad».
Aclaró que de 270 liceos que existen en el país, sólo se muestran los hechos de violencia «de uno solo».
Opiniones encontradas
Las opiniones vertidas por Garibaldi no son compartidas por los docentes de Secundaria, que reclaman por la «creciente violencia» y consideran que va de la mano de una «compleja situación estructural». «Faltan docentes, tenemos problemas edilicios y todo eso contribuye a generar un mal ambiente», expresó Luis Martínez, de la Asociación de Docentes (ADES).
Las autoridades de Secundaria consideran que la violencia en los liceos «es preocupante». «Estamos convencidos de que con más adultos en las instituciones se puede contribuir a mejorar la situación», expresó Alex Mazzei, presidenta de Secundaria, la semana pasada en rueda de prensa. Para este consejo, «se han creado centenares de cargos docentes y no docentes con este fin desde que comenzó esta administración». ADES, si bien no rebate esa opinión, cree que es «insuficiente». Los docentes piden más apoyo psicológico, así como mejores condiciones para la enseñanza, tales como más aulas y docentes.
Problemas estructurales
Muchos de los consultados por LA REPUBLICA para este informe insisten en que la violencia está instalada en la sociedad y las instituciones educativas son el reflejo de ello. La psicóloga Carina Santiviago, del Servicio de Orientación Vocacional de la Universidad de la República, dijo que «vivimos en una sociedad violenta». La profesional fue consultada sobre la violencia instalada en los centros educativos. Consideró que «hay muchas situaciones que llevan a la violencia, como los problemas locativos. Al estar 40 en una clase, se empieza a generar un estado de ansiedad que es difícil de canalizar por parte de los jóvenes» .
«Los estudiantes se dan cuenta de las consecuencias que tienen los hechos de violencia, pero creo que hay una pérdida de límites», expresó.
Para Garibaldi, «no hay que estigmatizar a los jóvenes, sino que hay que ver lo positivo que hacen en cuanto a las producciones que logran». Se refirió a los proyectos científicos que llevan adelante los estudiantes liceales, la Movida Joven y otros ámbitos. Dijo que era importante «que la educación vea la cultura juvenil como un gran valor».
Los jóvenes opinan
«Dale Pablo, dale», le dijo Esteban a su compañero Pablo. El arco era en uno de sus palos; la mochila azul con el estampado «Say No More», símbolo que identifica al músico argentino Charly García. Encima, la campera celeste de la Selección uruguaya, y en el otro extremo, la mayor montaña de mochilas y camperas de donde salía el característico acorde de teclado de la cumbia villera. «Tengo el celular prendido», señaló Pablo.
Esteban y Pablo son dos estudiantes del Liceo Nº 12, ubicado en Américo Ricaldoni frente al Estadio Palermo, sede y cancha de Central Español, en pleno Parque Batlle. De sorpresa, fuimos a verlos jugar a la pelota en el cantero central frente a la institución, en una hora libre algunos, en «rata» otros.
-¿Qué opinan de la violencia?
– Siempre nos miran a nosotros y no se dan cuenta de que hay violencia en todos lados. Yo qué sé, no es sólo en los liceos.
-¿Se enteraron de los hechos del Liceo Nº 38?
-Sí, muchacho, son unos tarados. Yo no le pego a la yuta ni en pedo.
-¿Pero sí se justifica pegarle a un compañero o a un docente?
-A un profesor no porque son buchones, pero si éste (Esteban señala a Pablo) viene y me pega, yo se la devuelvo, así nomás.
Así se expresó con elocuencia Esteban, mientras Pablo era ahora el que lo apuraba para que volvieran a jugar.
Dejando atrás aquellos estudiantes del segundo año matutino, preferimos consultar a otro estudiante liceal que comienza a hacer sus primeras armas de militancia. Ismael Bello cursa sexto de derecho en el Liceo Nº 3 Dámaso Antonio Larrañaga. Además forma parte del gremio de estudiantes y participa activamente en la Coordinadora de Estudiantes de Enseñanza Media (CEEM). «Mi opinión es la opinión que puede tener cualquier persona razonable. No está bien que se den los hechos de violencia que se dieron», sostuvo.
Ismael lamentó las situaciones ocurridas en varios centros de estudio público en las semanas anteriores. De todas formas, no claudicó al opinar que si bien la violencia «está instalada en la educación, es porque está instalada en la sociedad, y la educación reproduce el sistema vigente».
Consideró que la violencia «es una salida» que «lamentablemente vemos en todos lados y se nota en los liceos públicos».
Un poco de miedo
Teniendo en cuenta la opinión de Bello, fuimos a preguntarles sobre el tema a los alumnos de dos liceos privados.
Consultado Martín (16 años, del Colegio José Pedro Varela), dijo que no estaba enterado sobre los hechos de violencia en los liceos públicos sucedidos semanas atrás. «Yo fui un año al Liceo Nº 30 (Rivera y Batlle y Ordóñez) y te digo que se nota la diferencia con este liceo, ya que allá (por el liceo 30) era siempre lo mismo, un lío tras otro», dijo.
También consultamos a estudiantes del liceo Crandon. Para Santiago (14 años, cursa tercero), «los hecho de violencia ocurren en todos lados, y no sólo en los liceos».
Dijo que desconocía los hechos de violencia ocurridos en los centros de enseñanza pública semanas atrás y aseguró que «también se da la violencia en un liceo privado, pero menos y no tan grave».
Agustín (14 años, cursa tercero) tampoco sabía sobre los hechos de violencia en los liceos públicos. «Yo no sé, nunca estudié en un liceo público, pero creo que debe ser diferente. Acá la violencia que se da no es pelear o algo así», dijo. Explicó que la violencia «está en todos lados». Dijo que si su familia no pudiera pagar un liceo privado, y debiera ir a uno público, «por la mala fama que tienen» le daría «un poco de miedo ir».
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