CALENDIARIO

– El presidente de facto, el hombre al servicio de los militares, Juan María Bordaberry, comenzaba a tramar su futuro. En el se vería perdurando en el tiempo ya que los políticos como tales no volverían.

En su mente se creaba la idea de una «democracia selectiva» donde los partidos eran sustituidos por asociaciones civiles, sin que hubiera Parlamento. Esas asociaciones eran del tipo de la dirigida por su mujer, Sofía Herrán, «Voluntarios de Acción Social», que solía vender lindas tarjetitas de salutaciones de fin de año.

Por supuesto, que además estarían los bien intencionados.

Para los analistas que mantenían la boca cerrada, por supervivencia, aquella ideota era teñida de discriminación. Vaya a saber quién era el responsable de los que podían ser parte de esa nueva organización que antes se llamaba Uruguay y que ahora pretendía asimilarnos a los sudafricanos en «un apartheid» donde unos sí y otros no, o en «la xenofobia» que ha ganado el mundo todo.

En un ambiente así, medio tenso, este día llegan a Montevideo los restos del dictador Lorenzo Latorre, aquel sátrapa que fuera, según «El Día», el más cruel de los dictadores del siglo XIX.

Los militares, latorristas desde siempre, habían armado un festejo impresionante con desfile militar, suelta de palomas, papelitos, serpentinas y otros ruidos de festival.

Todo parecía que estaba bien encaminado cuando JuanMa quiere probar sus fuerzas y resuelve que no estará presente en esos actos reivindicativos.

La reacción de los golpistas fue muy caliente porque el valiente JuanMa terminó participando de los actos. En la ceremonia final, en la Casa de Gobierno, el viejo Palacio Estévez, Bordaberry tiene que saludar a todos los militares y allí según cuenta Virginia Martínez, hay unas palabras del general Eduardo Zubía que merecen un sesudo estudio de los ensayistas, semióticos e historiadores. El militar parece que le dijo: » Presidente, usted en 1973 era esto». Todos miraron lo que señalaba Zubía. Y era un cenicero minúsculo, un simple objeto. No se dice de qué, si de latón, de vidrio, de porcelana, de oro puro, que importaba. Agregó : «las Fuerzas Armadas, esto otro», indicando un enorme jarrón. Tampoco se informa el material. Ud. sabe muy bien para qué están uno y otro. Uno para tirar cenizas y apagar puchos y el otro para llenarlos de flores. Algún mal pensado habrá manejado la idea que el florero también podía servir de urnario. Y Zubía continuó afirmando que » ahora parece al revés«, y para poner las cosas en su sitio dijo: » Podemos perder el control y estas cosas se sabe como comienzan pero no se sabe qué es lo que viene detrás». A Zubía no le bajaba del cogote la idea de ser cenicero y que anduvieran quemándole, cosa que era tarea de los soldaditos con los subversivos.

Quizás, siempre hay un quizás, JuanMa comprendió ya la primera metáfora pero más que nada se dio cuenta que detrás de esas palabras se escondía una amenaza, la de » no se sabe qué viene detrás«. Esa noche habrá conversado en su casa con toda la familia, señora e hijos, las palabras de Zubía. Lo cierto es que continuó empeñado en sus estrategias de poder y las mismas le dieron un resultado inesperado ya que un año después lo tiraron a la calle, como simple cenicero, sin quitarle siquiera los puchos apagados.

 

FELIZ DIARIO

1929.- Nace Ruben Carminatti, político dentro del Partido Colorado, Foro Batllista, siendo diputado en el 2000 hasta las elecciones departamentales donde repitió la jefatura municipal.

1930.- Nace Martha Bercianos de Fraga, conocida como Renée Berthier, dramaturga y libretista de radioteatros en aquellos tiempos donde las emociones llegaban por la voz. Actualmente vive en Paysandú.

1945.– Nace Juan Carlos Bentancor, ex director de AFE.

 

LO PIENSO, LO DIGO

«Jamás hallé compañero más sociable que la soledad.» Henry D. Thoureau, escritor estadounidense.

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