Miles de vidrios rotos tras temporal en Tarariras
Después de los fuertes vientos que afectaron Tarariras, la cifra de vidrios rotos alcanzó el millar y los dos vidrieros del pueblo no aceptan más trabajo por los próximos 15 días. Todavía hay amplios sectores de la ciudad sin energía eléctrica y las autoridades intentan devolver tranquilidad al pueblo.
Anteayer los alumnos de la escuela 142 habían regresado a sus casas hacía 10 minutos cuando la negrura del cielo obligó a encender las luces de casas y comercios. «Menos mal que no había nadie en la escuela porque si no hubiera ocurrido un desastre», comentó un vecino que vio volar las chapas más de 300 metros hasta la pared del edifico escolar.
La negrura trajo viento, luego lluvia y granizo.
«Primero fue una negrura con líneas blancas y después parecía un resplandor verdoso y un viento impresionante», señaló a LA REPUBLICA Carlos Casaña, propietario del comercio de electrodomésticos ubicado frente al galpón de AFE en donde funciona la sede de la Federación de Fútbol de Colonia. «A mi comercio no le quedó un vidrio sano», contó.
Un archivo desaparecido
Pero peor le fue a la sede de la Federación departamental que nuclea la información de todo el fútbol coloniense.
«Acá no quedó nada, se volaron las chapas, las cercas del viejo galpón cedieron y todo se nos cayó encima», señaló a LA REPUBLICA Walter González, secretario de la institución, que se encontraba junto con otros voluntarios recogiendo trofeos y medallas entre los escombros.
«De los archivos viejos del fútbol coloniense no quedó nada», señaló.
Mientras la junta local levanta cientos de árboles caídos y limpia las calles absolutamente colmadas de astillas y trozos de vidrios de los comercios del pueblo, los dos vidrieros de Tarariras no toman más trabajo por las próximas dos semanas. «Tuvimos que pedir vidrios de todo tipo.
Estamos trabajando como locos», dijo a LA REPUBLICA el dueño de la vidriería Martinico.
«Tenemos pedidos en más de 40 casas y esto recién empieza», dijo. Estimó que alrededor de mil vidrios deberán reponerse entre comercios, oficinas y viviendas particulares.
Sólo del viejo galpón de AFE en donde funciona el Club de los Abuelos se volaron entre 50 y 100 chapas que fueron a parar sobre el frente de la escuela 142, a más de 300 metros de su lugar original. «Fue una desgracia con suerte», afirmó el comisario Elio Da Rosa.
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