Tiene la palabra
El IRPF y sus consecuencias
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
La naciones, en general, están divididas, en estados, provincias, distritos o departamentos. Ello obedece a causas geográficas o históricas y por qué no, también políticas. Son divisiones naturales. Permiten una gobernabilidad más descentralizada y a la vez con autoridades autónomas que están en un contacto más directo con la realidad del lugar que gobiernan. A su vez, las poblaciones de esas naciones, se dividen, entre otros motivos, de acuerdo a su manera de pensar o ideales, en distintos partidos políticos. Estas divisiones responden a opciones que el propio individuo toma. Incluso puede cambiar de opción si lo considera pertinente. Es dueño de sus opciones. Estamos hablando, obvio, de una sociedad democrática, por ejemplo, nuestro país.
Pero también existen otras divisiones entre los individuos de un mismo país, que no obedecen a decisiones suyas. El no las motivó. Son divisiones impuestas de pronto, por disposiciones gubernamentales o errores gubernamentales que traen como consecuencia que existan individuos de «diferentes clases». Un ejemplo es el tema de las patentes que pagan los propietarios de automóviles. Hay individuos respetuosos de las disposiciones, que cumplen con todas las pautas que el gobierno departamental dispone y que lógicamente, en el caso de los montevideanos, pagan patentes carísimas, absolutamente desproporcionadas entre el aforo municipal y el precio de su auto. Son la mayoría de los individuos. Serían los individuos ingenuos. Pues ellos pagan con sus abultadas patentes lo que no pagan quienes hacen uso de los mismos «beneficios» que nos proporciona nuestra comuna pero empadronan en otro departamento donde pagan 30, 40 o 50% menos. Serían los individuos astutos y ventajeros. ¿La causa de esta división entre ingenuos y astutos? La incapacidad de 19 personas, que cumpliendo el mismo rol, no han llegado, en años, a ponerse de acuerdo en cuál sería la correcta patente que deberían cobrar.
Y como si todo esto fuera poco, surge ahora otra división entre un sector del país: pasivos privilegiados y pasivos resignados. Causa de esta nueva división, errores gubernamentales, tozudez de algunos de ellos, ingenuidad de la mayoría de los pasivos y la astucia de unos cuantos que, bien asesorados, lograron, a tiempo, defender lo que por ley les correspondía.
¿Qué va a pasar ahora? ¿Cómo se reparan estas desigualdades? Porque quiero pensar que, en este caso concreto en el que incluso deberán devolver (y de pronto con intereses incluidos) lo que a estas cuantas personas se les descontó por concepto de IRPF y luego reclamaron y ganaron, no será aplicándoles otro impuesto que seguramente recusarán por ser otra inconstitucionalidad. Tampoco quiero pensar que para compensar ese faltante de la recaudación, se nos suba aún más el IVA, o se apliquen nuevos impuestos a todos o algún otro artilugio que irremediablemente nos va a perjudicar aún más a los ingenuos pasivos que, si bien sutilmente protestamos en diferentes cartitas a la prensa, no hicimos caso a aquellos profesionales que insistían en que no correspondía considerar renta a la pasividad y no nos sumamos a los que sí reclamaron. Y ahora, nosotros los ingenuos, a llorar al cuartito.
No sé cuál será la fórmula mágica que estará craneando nuestro brillante equipo económico para arreglar este caos que ha creado entre los pasivos, a los que se jacta de haberles aumentado determinado porcentaje cuando lo único que más o menos hizo fue devolver por un lado lo que nos había quitado por otro; aumento, aumento, ninguno. Estamos cobrando hoy, prácticamente lo mismo que cobrábamos un año atrás. Los pasivos ya eran considerados ciudadanos de 2ª, ahora hay entre los mismos pasivos, pasivos de 1ª y pasivos de 2ª.
Y por favor, basta ya con la gastada frase artiguista de que «Los más pobres serán los más privilegiados» para justificar cualquier invento que se les ocurra para compensar ese faltante de la insaciable recaudación estatal. Las cuentas del Estado tienen que cerrar y punto; después se verá qué se hace con los pasivos…
NOEMI DA CUNHA – C. I. 843 844-9
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