Mujeres
El Chiquito Otegui tuvo una espléndida idea: un plebiscito entre los clientes sobre si debe haber tantas mujeres como hombres en los cargos políticos.
Además de Ruedita, Epifanio, el Facha Ruiz, el Flaco Petrulo, el Negro Collazo y el Cascarilla Batista repuesto de un esguince de codo aparecieron el Mellado Montes, el Cachetona y el payador Rodríguez.
Hubo unanimidad. Al fundar el voto, mientras las copas circulaban, fue exonerado el Mellado, porque, aunque lo intentara, era igual que no hablara.
-Tiene que haber más mujeres en la política, son más inteligentes dijo el Chiquito, con tono de macho entregado.
-Y son más tolerantes y solidarias apoyó Epifanio.
-Hallo que las mujeres/ género hoy relegado/ esto lo lleva ganado/ y nos darán muchos placeres… -la cuarteta del payador Rodríguez arrancó un aplauso que hizo temblar al mostrador. Pero el patrón empezó a inquietarse por otra cosa.
-Pa’mí son más dulces aportó el Flaco Petrulo, de cuyos ojos salían lágrimas de grapa.
-¡Tienen que estar! el Cachetona arengó a la platea -¡Siempre necesitás una madre, una novia, bueno, una mina a la que llorarle la milonga…
-¿Qué milonga? interrumpió el Chiquito.
-Y… ¿a quién, cada día, no le falta un pesito?
-¡Andá a cagar! respondió Otegui, molesto porque el nivel, igual que el de la damajuana de vino gris, iba bajando de apuro.
-Tienen má sensibilida’ el Negro Collazo sorprendió con su enternecedora visión. -¿No viste’ lo que es l’Argimón?
-Derrochan sentido común dijo el Facha. Lo tienen más desarrollado que nosotros. Y no es lo único…
-T’alegran la vida… -se oyó musitar al Cascarilla, de ojos entrecerrados no por la conjuntivitis sino por la caña con higo negro que le habían dado.
Todos miraron al que faltaba: -¿Y vos, Ruedita, qué decís?
-Lo principa’ e’ que son má tiernita’… -y le corría un hilito de baba por la barbilla.
Entonces el Chiquito, con bronca, dio por aprobado el plebiscito.
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