Florida logró el oro digital.
Florida. Es posible sentarse en algunas plazas de Florida con una laptop y tener conexión a Internet, o ingresar al portal de la Intendencia desde el punto del planeta que sea y tramitar el pago de tributos, abonando en locales de giros. También lo es rastrear en qué oficina está y desde cuándo, cualquier expediente que haya ingresado a la comuna, e incluso saber qué vista ha tenido por las que ya pasó.
Es posible con el teléfono, a las 3 de la mañana, consultar la deuda de Contribución Inmobiliaria. También cualquier contribuyente puede evitarse colas para algunas de las etapas netamente administrativas que se realizan para solicitar la ficha médica o la libreta de conducir.
Estos servicios son algunos de los que se han ido acumulando a lo largo de los últimos dos años, como parte del proyecto Florida Digital, en el cual tiene buena parte de responsabilidad Eduardo Riviezzi, un técnico de Antel que desde 2005, tras haber sido edil departamental por el Frente Amplio durante tres períodos, asumió como director de Administración de la comuna que comanda el maestro Juan Francisco Giachetto. La situación en ese aspecto llevó a la Asociación Iberoamericana de Centros de Investigación y Empresas de Telecomunicaciones (Ahciet), a reconocerla con el máximo galardón de la categoría «ciudades pequeñas» (menos de 100 mil habitantes) en la quinta edición del Premio Iberoamericano de Ciudades Digitales. Es la primera vez que una ciudad uruguaya se postula al premio, logrando el destaque entre medio centenar de candidatos. Además, en la competencia global consiguió el segundo lugar, detrás de Medellín, en el rubro «inclusión».
Nueve familias ocupan predio en Kiyú. David Rabinovich, San José. El campo ocupado pertenecía al Banco de Crédito, está en manos del Ministerio de Economía y se supone que pasará a Colonización.
A la zona conocida como «La guitarra» en Kiyú (San José), se accede por una entrada de bitumen que se encuentra en el kilómetro 61 de la Ruta 1. Hay que recorrer esa ruta secundaria hasta el final, contra la costa.
El predio fue ocupado por un grupo de personas que cortaron el alambrado, acamparon y se disponen a comenzar a trabajar la tierra. Integran el Movimiento de Aspirantes a Colonos (MAC) de San José, que agrupa a unas 40 familias de trabajadores rurales que se declaran en precaria situación económica. En Kiyú, el campo ocupado tiene una extensión de unas 120 hectáreas de las que, en principio, los ocupantes trabajarían sólo 30.
Habían realizado gestiones por tierras en la Colonia Etchepare, en el límite de San José y Canelones (Ruta 11).
El grupo aspiraba también a ocupar las tierras pertenecientes al Ministerio del Interior que están bajo la administración del Penal de Libertad. Allí se manejó como proyecto que las trabajaran los reclusos, pero no hay nada concreto hasta ahora.
El pasaje de las tierras fiscales a Colonización y del organismo a los aspirantes ha seguido un trámite lento y constituye un compromiso en el que no se avanzó lo suficiente, dijeron a LA REPUBLICA fuentes vinculadas al sector rural. Por otra parte, reconocen que en este período Colonización ha entregado más tierras y con procedimientos más transparentes.
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