Oportunidad
Es digna de elogio la persistencia del senador Korzeniak en sus ideas. Uno lo ve cual cruzado que jamás claudicará y eso, en estos tiempos, suena excepcional.
Al mismo tiempo he de decir que es una pena que el objeto de sus desvelos sea hoy una reforma constitucional, a plebiscitarse junto a las elecciones de 2009; no porque al país le venga mal modificar aspectos de su Carta Magna, sino debido a que falta consenso sobre la oportunidad, y el proyecto deja afuera aspectos que, en la propia izquierda, se consideran esenciales a la construcción del país del futuro. Y, se sabe, no conviene estar toqueteando la Constitución cada pocos años pues digámoslo de modo metafórico la levadura puede no fermentar como es debido, a tiempo.
Además, hay dirigentes que recordaron en estos días que el Frente Amplio ya decidió crear una comisión especial para abordar una eventual reforma constitucional, liberando a sus demás organizaciones internas de tamaña responsabilidad, pero aún no ha sido integrada. La diputada Daniela Payssé, por ejemplo, argumentó de forma muy sensata: «Primero tenemos que discutir a fondo para qué queremos esa reforma».
Entre las cosas que el sucinto texto de Korzeniak no incluye, al menos en una primera etapa, para incorporarlas a partir de 2010, está el proyecto de reforma del Estado uno de los buques insignia de este gobierno a la búsqueda del país productivo, varios de cuyos aspectos clave exigen cambios constitucionales.
En cuanto a la oportunidad, parece claro, y así lo han indicado muchos dirigentes de la izquierda, que ahora es tiempo de embarcarse en la culminación de otros proyectos aún pendientes y que forman parte de los compromisos del programa que asumió esta administración.
Lamento conjeturarlo, pero el proyecto presentado por Korzeniak deja la sensación de estar influido por la cuestión electoral.
Ruedita, un preclaro pensador de la nación, diría: «No confunda’ gordura con hinchazón, José».
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