Aldo Martínez fue distinguido de nuevo como figura de parodistas
En el invierno de 1981, Aldo Martínez integraba un grupo que se dedicaba a la música folclórica y fue tentado para salir en un conjunto de Carnaval. Lo invitaron a concurrir a un ensayo para que le tomaran una prueba y aceptó el desafío.
En 1982 lo veíamos debutar en parodistas Los Charoles, más allá del fallo del Jurado que no le encontró mayores méritos al grupo, nos quedó la imagen de una excelente versión paródica de la tragedia de William Shakespeare, concebida por Jorge Bianco y las excelentes interpretaciones de los protagonistas: Aldo Martínez como Romeo, Waldemar Melcom como Julieta y Ariel «Pinocho» Sosa (aunque él apodo recién lo adquiriría dos años más tarde) como Mercutio, el amigo inseparable de Romeo. Ya se intuía que un esplendoroso futuro lo aguardaba en el reinado de Momo y no hubo que esperar demasiado, ya que al año siguiente llegaría su salto a la fama junto a Los Walker’s y su primer premio en el parodismo.
«Soy el mismo»Días atrás Aldo nos decía:
«Creo que sigo siendo el mismo que cuando recién empecé. En el conjunto que esté, jamás fui de pedir personajes, me siento uno más del grupo y cumplo la función que le sea más útil al conjunto. Si un año me toca hacer de árbol, hago de árbol, eso sí voy a ser el mejor árbol del Carnaval…».
Distintos títulos contaron con su aporte, siempre destacándose por sus interpretaciones pero tuvo que aguardar una década para alzarse con la primera mención especial por su trabajo. Fue en 1992, como mejor figura de humoristas junto a Los Dundee’s. En 1997 obtendría el trofeo más preciado: La máxima figura del Carnaval, por su inolvidable recreación de «Evita», en Valentinos. Luego seguiría acopiando trofeos como figura máxima de parodistas, en 2000 con Momosapiens, en 2005 con Zíngaros y en esta última temporada con Nazarenos.
«Los reconocimientos no dejan de ser lindos pero no serían nada sin la confianza y el apoyo que recibo fundamentalmente de la familia Villalba, de Carlos Viana dirigiéndome en la puesta en escena, de los letristas que se pusieron las pilas y me dieron muchísimo material para agarrarme y poder componer el personaje, fundamentalmente en Delmira, de todos en general.
Rescato la forma en cómo se trabaja en Nazarenos, cada técnico tiene su rol y ayuda a que todo el espectáculo ruede en la forma normal».
Nazarenos: un orgullo
Apenas finalizó la fiesta de Momo, el nombre de Aldo Martínez ya empezó a sonar en la calle, por el interés de otros conjuntos de contarlo en sus filas y no queríamos terminar esta nota, sin conocer su opinión sobre el tema.
«Los que me conocen saben cómo me manejo: siempre le otorgo la prioridad al conjunto en él que estaba. Además en 2009 es muy especial ya que Nazarenos va a cumplir diez años y me gustaría estar en esa fiesta, me gustaría poder quedarme ya que me siento muy cómodo. Miguel Villalba es una persona intachable en todo sentido y si él quiere que siga en su conjunto, me sentiría muy orgulloso de poder integrarlo».
Compartí tu opinión con toda la comunidad