Escrito por: Enrique Filgueiras |

En la crónica de la fiesta de la Entrega de Menciones Especiales, en la columna de “Con sal y pimienta” insertamos una apostilla sobre un incidente ocurrido entre algunos hinchas de Tronar De Tambores y Sarabanda, tras recibir Julio Sosa “Kanela” el trofeo a la figura más popular entre los Lubolos.
La rápida y providencial intervención de José Morgade aplacó rápidamente los ánimos y, en lo personal, creímos que esa rencilla quedaría como una más, de las tantas que hemos visto en algún encuentro de fútbol o de básquetbol; sin embargo, una carta firmada por el Jurado que entendió en el Concurso Oficial de Agrupaciones 2008, remitida a los medios de comunicación el 16 de abril, sacudió las tranquilas aguas y podría tener serias derivaciones.
El tenor de la misiva es bastante fuerte y se responsabiliza por los hechos acaecidos a “Kanela”, que “…ha abusado de su acceso a los micrófonos, denostando e injuriando a miembros de este Jurado, que no contaron con la posibilidad de responderle. Ya desde la platea, durante buena parte del evento se dedicó a instigar al público que lo rodeaba y a provocar verbalmente, sin escatimar palabras groseras y soeces, sin importarle la presencia de damas, niños y personas mayores. Más grave aún, desde el escenario del Teatro de Verano donde se desarrolla nuestra mayor fiesta popular, acusó sin fundamentos, difamó e incitó a la violencia a sus seguidores…”
En otro párrafo se expresa: “Sabido es que el Carnaval da lugar a hacer más elásticos algunos límites, pero su esencia está en la sátira, la crítica y la alegría; no en la institucionalización del “todo vale” porque es Carnaval, en el “siempre fue así” o en algunos “códigos carnavaleros”. Precisamente, ya que el Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas está organizado por dos instituciones como Daecpu y la Intendencia Municipal de Montevideo, que de alguna manera lo han institucionalizado, es que se debe tener muchísimo cuidado con lo que se avala, ya sea por acción o por omisión. Por tal motivo no podemos pasar por alto situaciones lamentables y penosas, como las protagonizadas tristemente por el Sr. Sosa, porque de esta forma estaríamos institucionalizando la violencia, la impunidad y el patoterismo.”
Al recibir este documento, Julio Sosa decidió recurrir a asesoría legal. También tuvo una extensa charla con Fernando González, director de Turismo de la IMM, y con el profesor José Cozzo, presidente del Jurado. También remitió una carta dirigida a Enrique Espert, presidente de Daecpu, y demás compañeros de directiva, rechazando las acusaciones vertidas. En su parte medular sostiene:
“…se suscitó algún altercado, luego de finalizada mi alocución, entre parte del público que estaba en platea del Teatro de Verano, hinchas de un grupo y otro.
No tuvimos participación en esto, ni directores, ni componentes de las agrupaciones. Quiero expresar también que de mis palabras desde el escenario del Teatro de Verano no salió ni una sola ofensa hacia el Jurado o al público… Todo ello está grabado y filmado y por lo tanto puede corroborarse con pruebas irrefutables… Reitero que no agravié, ni difamé a nadie. Estoy seguro de que ni siquiera nombré al Jurado con el que discrepo.”
En el tramo final le pide a su institución que “solicite a los Señores Jurados que se retracten de las injurias de esa nota hacia mi persona y que reconozcan que los fui a saludar y a darles mis respetos.”
En la IMM se ordenó una investigación interna por la breve publicación de la nota en su página web (estuvo colgada menos de una hora) y por la utilización de los canales de comunicación de la Intendencia para difundir la carta firmada por el Jurado, que se hizo sin el consentimiento de las autoridades comunales.
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