DISCAPACITADOS HOY

ATENCION TEMPRANA Y PREVENCION DE LA DISCAPACIDAD

De éstas, algo más de la mitad de la población con al menos una discapacidad (50.8%) tenían 65 años o más de edad. Le seguía la población de 50 a 64 años (18.4%) y los adultos de 30 a 49 (12.9%) en tanto que los niños, adolescentes y jóvenes representaban el 17.9%. La importancia relativa de los niños y adolescentes con discapacidad era mayor en el Interior Urbano que en Montevideo. En cuanto al origen de la discapacidad (declarada por las personas como principal), más de la mitad (51.2%) consideraba que la misma se originaba en una enfermedad y el 20.8% la consideraba de nacimiento. El 17.5% atribuía su origen al envejecimiento y un 9.4% como secuelas de accidentes. Como surge de los datos señalados prácticamente el 18% de las PCD son niños adolescentes y jóvenes y un 20% del total de PCD consideró que ésta se había iniciado en las etapas más tempranas de la vida y especialmente durante la infancia. Siendo el desarrollo infantil un proceso dinámico, sumamente complejo, que se sustenta en la evolución biológica, psicológica y social y dado que los primeros años de vida constituyen una etapa de la existencia especialmente crítica, ya que en ella se van a configurar las habilidades perceptivas, motrices, cognitivas, lingüísticas, afectivas y sociales que posibilitarán su inclusión social es fundamental cuando este proceso no se produce con normalidad la existencia de un Programa de Atención Temprana. La Atención Temprana se define como «el conjunto de intervenciones, dirigidas a la población infantil de 0 a 6 años, a la familia y al entorno, que tienen por objeto dar respuesta a las necesidades que presentan los niños con trastornos en su desarrollo o que tienen el riesgo de padecerlos», y desde los principios científicos sobre los que se asienta: Pediatría, Neurología, Psicología, Psiquiatría, etc., tiene como finalidad ofrecer a los niños con deficiencias o en riesgo de padecerlas un conjunto de acciones que optimicen su función y compensen dichas deficiencias, que faciliten su adecuada maduración en todos los ámbitos y que les permita alcanzar el máximo nivel de desarrollo personal y de integración social. Dentro de los niveles de intervención en atención temprana, se destaca la importancia de la prevención primaria, que tiene por objetivo evitar las condiciones que pueden llevar a la aparición de deficiencias o trastornos en el desarrollo, la prevención secundaria, que está dirigida a la detección de dichos trastornos y situaciones de riesgo y al diagnóstico precoz de los mismos del que dependerá la rapidez y el éxito de una intervención terapéutica. En cuanto a la prevención terciaria, en la que se incluyen todas las acciones dirigidas al niño, a su familia y a su entorno, cabe destacar que su finalidad es la superación de los trastornos del desarrollo. En el terreno de las deficiencias sensoriales, especialmente en la sordera congénita, en el área de la prevención primaria y secundaria se han producido importantes avances al disponer de instrumentos como las emisiones oto-acústicas para el tamizaje y diagnóstico precoz de la población general de recién nacidos o al menos de aquella población en riesgo. En relación con la discapacidad visual, la búsqueda del reflejo rojo en el recién nacido también es un método adecuado para despistar patologías y prevenir la deficiencia. Acciones de estas características coordinadas por los Programas de Niñez y Discapacidad de la Dirección General de la Salud del MSP se están incluyendo en la actualidad en las prestaciones que el Sistema Nacional Integrado de Salud brindará a nuestra población.

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