TURISMO PERFECTO PARA EXCENTRICOS
Muchos extranjeros han llegado al lugar, atraídos, casi siempre, por el boca a boca. Marmo recuerda con orgullo, además de brasileños y argentinos, varios suizos y estadounidenses, así como «una italiana que se estaba por casar con un uruguayo y quería que festejaran el matrimonio acá». La muchacha «quedó como loca» con el lugar, y estaba dispuesta a casarse con botas de lluvia y un casco. Al parecer, su novio la disuadió de la excéntrica empresa.
«No a todo el mundo le gusta -admite, no obstante-. El otro día vino una muchacha claustrofóbica y casi se muere». A simple vista, sin embargo, los extensos túneles parecen aptos para claustrofóbicos. Excepto en áreas donde es necesario caminar casi agachados para no golpearse la cabeza con la roca, los túneles son amplios. En ellos hay antiquísimas herramientas -viejas volquetas-, al igual que murciélagos. Algunas escaleras de hierro vetusto comunican túneles inferiores y superiores. Es fácil imaginar que hacen sentir a los turistas más entusiastas -junto al hábil pero amable relato de Marmo- que viven una verdadera aventura.
El dueño del terreno desde hace 31 años admite que, desde el punto de vista turístico, la mina está -paradójicamente- subexplotada. En momentos pico del año, como la Semana de Turismo, la cantidad de turistas aumenta, y el módico precio para ingresar a la mina también. Sin embargo, son rachas aisladas. Marmo sabe que esta mina de oro turística no suele aparecer en mapas ni folletos. No parece preocupado al respecto, pero consiente que, tal vez, en un futuro apueste a otras estrategias. Mientras tanto, por 30 pesos, los afortunados turistas pueden disfrutar de una visita personalizada y plagada de anécdotas, en un lugar único de nuestro país.
Compartí tu opinión con toda la comunidad