Escrito por: Por Antonio Pippo
El senador Larrañaga exigió al gobierno derogar el IRPF a las pasividades como condición para votar la venia de un nuevo ministro de la Suprema Corte.
Está mal.
El presidente Vázquez se enojó, dijo que el planteo no era de recibo y lo rechazó por improcedente.
Está bien.
El ministro de Economía, respecto del nuevo sistema tributario, y hasta que se pruebe lo contrario, sigue haciendo la plancha y no define los cambios mientras aguarda por más fallos del máximo órgano judicial.
Está mal.
Ha habido críticas al proceder de los ministros de la Corte, sea por las filtraciones de información confidencial, sea por ciertas declaraciones de uno de ellos, que parecen haber puesto en tela de juicio la actitud de quienes votaron en minoría.
Está bien y está mal.
Bien, porque ni siquiera la Corte puede quedar libre de la crítica de la ciudadanía o de los hombres públicos. Mal, porque en algún caso el tono y los conceptos vertidos excedieron el respeto institucional a proteger.
Ahora varios gremios, o sea miles de trabajadores, parecen también decididos a recurrir contra el IRPF.
¿Está bien o está mal?
Tienen derecho a la interposición del recurso. Está fuera de discusión. La pregunta que molesta como un grano en una de las fosas nasales es otra: ¿Astori pudo haber evitado esta bola de nieve olfato político y técnico no le faltan anticipando medidas que él mismo prometió a trabajadores y pasivos?
Sí, y ahora tiene un lío más grande a disolver.
La gente de mi edad y más joven también recuerda aquel gol de Espárrago contra Rusia. Cubilla hizo unos malabares sobre la línea de fondo, unos movimientos rarísimos pero inteligentes, y lanzó el centro. Cuentan que Espárrago estaba distraído y cuando la pelota venía en el aire alguien le gritó: “¡Víctor!”.
Él giró la cabeza y al momento de decir “¿qué?”, advirtió que la había introducido en el ángulo.
No sé, estaré divagando, pero ¿no habrá faltado aquí, a tiempo, ese grito salvador?
OTRAS NOTICIAS EN LARED21



