Escrito por: Por Alberto Couriel * |
El año 2007 volvió a mostrar un muy alto ritmo de crecimiento económico completando un cuarto año de aumento del producto bruto interno, inédito en la historia de Uruguay. En el año 2004 creció el 11,8%, en 2005 el 6,6%, en el año 2006 el 7,0% y en 2007 alcanzó al 7,4%. Las causas centrales de este elevado ritmo de crecimiento las explicamos en nota anterior. La economía de Uruguay crece más que el promedio de los países latinoamericanos pero por debajo del fuerte crecimiento de la economía argentina, con rubros de exportaciones relativamente similares.
Nuevamente influye la demanda externa con altos precios internacionales que permitieron un aumento anual de las exportaciones de 9,7%. Por otro lado, también contribuye al crecimiento la demanda interna, en especial, el aumento del consumo privado que crece al 7,8% al influjo de la mejora del empleo y del salario real.
El análisis sectorial del crecimiento muestra algunos rasgos relevantes:
a) Se destaca el crecimiento de la industria manufacturera que aumenta 8% aprovechando los aumentos de los precios internacionales de sus rubros de exportación y la demanda interna.
b) Las comunicaciones, al influjo de la telefonía celular, crece 18,2%.
c) Hay incrementos importantes en electricidad, que crece 12%, y restaurantes y hoteles que crecen al 9,2%.
d) El comercio crece 11,1% y el transporte 11,9% como consecuencia de los fuertes aumentos de las importaciones y de la industria manufacturera.
e) El sector agropecuario crece 2,8% como consecuencia del aumento de 7,7% en la agricultura. Esto deriva de los estímulos de los precios internacionales que permitieron incrementos de las áreas sembradas en soja, sorgo, maíz y trigo.
f) La construcción se sigue recuperando por las obras en Maldonado, Río Negro y Montevideo. En 2007 crece 2,5% pero aún está 23% por debajo de la cifra alcanzada en 1999.
g) Los servicios financieros no presentan modificaciones en el año 2007, pero están 10% por debajo de sus cifras históricas.
Esta destacada performance de la economía uruguaya presenta limitaciones en los niveles de inversión, variable fundamental para darle sostenibilidad al crecimiento económico y “talón de Aquiles” de las últimas décadas.
La inversión bruta fija crece solamente 5,2%, por debajo del aumento del PBI, al influjo de la inversión privada que lo hace al 6,7%. Tomando la formación bruta de capital con respecto al PBI alcanzó al 15,7%, una cifra muy baja en la comparación internacional donde en América Latina se está por encima del 20% y en el sudeste asiático por arriba del 30%. Si analizamos los últimos 10 años, este coeficiente de inversión alcanzó en 1998 al 18,7%, descendiendo hasta el año 2002, donde solamente alcanzó el 12,2%.
Téngase presente que este bajo coeficiente de inversión problema estructural de la economía uruguaya se logra con una muy elevada inversión directa extranjera, que en el trienio previo a la crisis 1999/2001 era de 168 millones de dólares, pasando a 1.044 millones de dólares en el trienio 2005/2007. Los niveles de inversión son un gran desafío para el futuro de Uruguay, surgiendo una gran incógnita sobre la inversión privada nacional. Además, los distintos instrumentos de política económica deberían ayudar a dinamizar los niveles de inversión.
Sin embargo, la política monetaria está centrada exclusivamente en la contención de la inflación y, en especial, la política cambiaria es muy negativa para mejorar este bajo coeficiente de inversión.
Junto a esta debilidad económica Uruguay presenta otro problema estructural que es el bajo coeficiente de ahorro interno, que en 2007 solo alcanza al 12,2% del PBI mientras que el promedio de América Latina alcanzó al 21,4%.
Otra debilidad de la economía uruguaya la constituye el leve crecimiento de la inversión del sector público, que en 2007 solamente aumenta el 2,1%. La política fiscal en estos últimos cuatro años estuvo centrada en lograr el superávit primario para asegurar el pago de los intereses de la deuda. La deuda bruta del sector público pasa de 11.357 millones de dólares en el cuarto trimestre de 2004 a 13.615 millones de dólares en el cuarto trimestre de 2007. Esto limitó sustantivamente la capacidad de programar e implementar inversiones. Por ello la inversión pública en 2007 se ubica en 18,7% por debajo de su promedio en el cuatrienio 1997/2001, anterior a la crisis de 2002. Lo mismo ocurre con los gastos de consumo final del gobierno general. Si bien el crecimiento permitió un importante aumento de ingresos fiscales, estos gastos solamente aumentaron 2,9% y se ubican casi 8% por debajo del promedio del cuatrienio 1997/2001.
Estas cifras de gasto de consumo y de inversión del gobierno central y del sector público contrastan claramente con las observaciones que diariamente vemos en los medios de comunicación, por parte de la mayoría de los analistas económicos, sobre la necesidad de restringir el gasto público o presentando al gasto público como el origen de todos los males.
Como los libros de texto hablan de que la causa de la inflación deriva de la demanda interna y en especial del gasto público, las cifras de Cuentas Nacionales que estamos analizando en esta nota tampoco son válidas para esta interpretación. En 2007 el gasto de consumo final creció 7,2%, o sea, por debajo del ritmo de crecimiento del PBI. La inflación de 2007 fue claramente originada por un problema de oferta derivado de problemas climáticos que afectaron a frutas y verduras, y por un problema de costos a causa de los altos precios de los productos de exportación que también tienen como destino el consumo interno.
La demanda interna tuvo un papel secundario en el origen de la inflación.
* Economista, senador del MPP-FA
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