Sin permiso. Por las noches hay cuadrillas que quitan carteles

Mensajes colgados por las calles de la ciudad

Con sólo recorrer un pequeño tramo de la ciudad de Montevideo, las personas son testigos de los pasacalles que decoran y anuncian mensajes. Casi con vida propia dan noticias cariñosas, piden disculpas, casamiento y anuncian ofertas y rifas, o dejan en claro las ganas de ser presidente de políticos de distintos partidos.

 

Mensajes flechados

A la hora de realizar un pasacalle, es necesario tener presente a quién está dirigido. Si se trata de un mensaje personal, hay que cuidar varios detalles. Elbio, pinta carteles hace años y una vez casi separa definitivamente una pareja.

«Una mujer de 50 años, que se ve que estaba separada temporalmente del marido, me consultó como podía hacer un pasacalle y yo le dije que no sabía», comentó Elbio. «Me dio un papel con un texto que decía ’30 años al lado tuyo, no es poca cosa… te quiero y te extraño’. El tema fue que ‘te extraño’ no se leía bien y me equivoqué y puse ‘te engaño'», contó tentado.

Mientras tanto Juan de «Carteles con onda», confeccionaba un cartel para recibir a alguien que estaba de viaje: «Bienvenida Olga, te queremos». En «Carteles con onda» en promedio se pintan 2 o 3 pasacalles por semana. Allí cuestan 1.500 pesos pero cuando las empresas solicitan varios, hay un descuento. En cambio Elbio comentó que cobran 800 pesos el pasacalle. En ambos casos está incluida la instalación.

 

Sin autorización

Aunque parezca antipático, la reglamentación municipal sobre Publicidad y Propaganda en Espacios Públicos prohibe la instalación de algunos tipos de cartelería en la vía pública. En el único periodo del año que está permitido que los pasacalles cuelguen a lo largo y ancho de la vía pública, es «dentro de los ciento veinte días anteriores a una s nacional o municipal».

Jorge Alberti, director de Inspección General de la IMM explicó que la reglamentación no ha sufrido modificaciones. Comentó que la división cuenta con una cuadrilla, que todas las noches saca «kilos de tela».

 

VIVIR DE LOS PASACALLES

Si bien la reglamentación que prohíbe colgar publicidad de árboles, columnas de alumbrado y otros soportes de la vía pública está vigente, es ignorada. Algunos de los uruguayos que viven de los carteles de plastillera pintados, consideran que hay que modificar la reglamentación. «Habría que habilitar los pasacalles por una semana y después responsabilizarse a sacarlo», comentó Juan de Carteles con Onda, «porque todos tenemos derecho a colgar uno, no sólo los políticos».

Aseguró que el uso de los pasacalles es «más que temporal», porque «una vez que la persona lo ve, ya está». Por otra parte, los comercios lo utilizan para anunciar ofertas o promociones, y una semana es tiempo «suficiente», puntualizó.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje