UNA VIDA NAVEGANDO
Para Carlos Toledo éste será su último viaje en el Ary Rongel. Solamente dos son los viajes que pueden realizar los militares que forman parte del viaje a la Antártida. Luego de retornar a Río, este carioca de 31 años no se tomará vacaciones.
«Unos días después me iré para Salvador de Bahía, pero no para descansar sino para embarcarme en otro buque que tiene la finalidad sólo de colocar boyas», comentó.
Sin dudas que no debe ser fácil alejarse de la familia durante medio año. Para ello, todos los tripulantes reciben una preparación previa, que incluye la ayuda de psicólogos. «Obviamente que no es fácil, pero ya estamos acostumbrados», aseguró el militar, quien comentó que la Navidad la pasaron en Ushuaia acompañados por sus familiares. «Hoy en día navegar es otra cosa. Tenemos todas las comodidades, y hace poco que tenemos internet. Viajar en el Ary Rongel, es como estar uno en el living de su casa», finalizó diciendo.
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