Escrito por: Guzmán Laguarda|

El navío partió de Río de Janeiro el 7 de octubre, y luego de realizar un largo viaje por alta mar, pisará suelo norteño nuevamente el próximo 13 de abril.
Una vez culminada la recorrida por el barco, que incluye la visita guiada por la cubierta, la superestructura, donde se encuentra el mando de control, y parte de la bodega, el oficial de navegación, Carlos Toledo, entre español y portugués, contó a LA REPUBLICA un poco más de este buque que viene realizando viajes desde 1994.
Su nombre, Ary Rongel, se lo debe a un reconocido y prestigioso almirante de la marina brasileña.
El pasado 7 de octubre de 2007, partió del puerto de Río de Janeiro y luego de parar en distintos lugares, el 31 de octubre llegó a la Antártida. En el ínterin pasaron por los puertos de Rio Grande do Sul, el estrecho de Magallanes y Ushuaia. Un total de 75 militares estuvieron en el largo recorrido, acompañado de 30 científicos que realizaron distintos tipos de investigaciones científicas. Durante el recorrido iban sumando a nuevos tripulantes, y dejando a otros en diferentes puertos.
En algunos lugares, los experimentados científicos llegaron hasta sumergirse bajo el mar a 5 mil metros de profundidad, para realizar estudios oceanográficos.
Condiciones adversas
Consultado si sufrieron algún percance durante el largo viaje, Toledo dijo que la parte más compleja fue a la altura del estrecho de Drake, a metros de llegar a la Antártida.
“Allí las condiciones meteorológicas no eran las mejores. Las olas tenían varios metros de altura y el viento era muy fuerte. Tuvimos que parar en el camino varias veces hasta que pasara la tempestad”, confesó el oficial de navegación. Durante la charla, Toledo nos mostraba con lujo de detalles todos los recovecos y salones del buque. Es así que pudimos ver desde las habitaciones de los tripulantes, el comedor de lujo, con todas las comodidades, y hasta la bodega donde se guarda desde material de estudio, vestimenta y hasta la basura.
En la cubierta se encuentran dos modernos helicópteros con los que realizan viajes a diversas islas de la Antártida.
En ellos viajaron a la Isla de los Elefantes, otro sitio de difícil acceso. “Fue otro lugar complejo de explorar. El viento se hacía sentir, y la temperatura era muy baja. Parecía que se te iban a caer las orejas por el frío”, recordó con una sonrisa el carioca de 31 años.
Hoy es el último día que el buque de Apoyo Oceanográfico permanecerá abierto al público en el Puerto de Montevideo, entre las 14 y 17 horas.
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