Tiene la palabra
«Ser Persona»
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
«Ser persona.
Sólo humano no es un pretexto que justifique la indolencia, el descuido ni el egoísmo. Ser persona es algo grandioso.
El ser humano tiene necesidad de ser bueno, de que se le considere capaz de tener una conducta moral.
No es fácil extinguir la llama de bondad que llevamos en el alma, y volvernos insensibles a la necesidad íntima de humanizarnos. Por naturaleza tenemos necesidad de ser caritativos y generosos tanto como necesitamos comer y dormir.
Cuando comemos en exceso y no practicamos suficiente ejercicio nos sentimos achacosos, y no sólo en el plano físico, sino también en nuestra personalidad.
Lo mismo nos ocurre cuando somos egoístas y deshonestos, perdemos el contacto con nuestro ser más íntimo: olvidamos lo bien que uno se siente cuando obra con bondad.
Así como por la constitución del cuerpo humano hay ciertas comidas y ciertas clases de actividades que nos resultan más saludables que otras, nuestra alma está conformada de modo que ciertos tipos de conducta nos benefician más que otros: los celos, el egoísmo, la envidia, envenenan el alma; la honestidad, la generosidad y la alegría la restauran. Nos sentimos mejor cuando hacemos lo posible por ser útiles.
Es verdad que podríamos preguntarnos ¿por qué tengo que ser recto y honesto si a mi alrededor veo a delincuentes que quedan impunes?
La respuesta no es que los malos vayan a ser castigados y premiados los buenos, sino porque el alma humana está hecha de manera tal que sólo una vida de bondad y rectitud nos brinda una profunda paz de espíritu.
El biólogo, Lewis Tomas, dijo que la gran ley de la naturaleza que rige para todos los organismos vivientes, no es la supervivencia de los más aptos, sino el principio de colaboración.
Las plantas y animales no sobreviven desterrando a sus vecinos al competir por luz y alimentos, sino aprendiendo a convivir con ellos de forma que todos puedan prosperar.
El Amor es la fuerza que nos impulsa a superar el egoísmo.
Pero acaso,¿importa la clase de vida que yo llevo?
¿Qué diferencia hay en que yo sea una persona honesta, fiel y bondadosa?
Al parecer no hay diferencia ninguna en lo relativo a mi cuenta bancaria, ni a mis posibilidades de obtener fama y fortuna.
Pero tarde o temprano aprendemos que la fama ni la fortuna por si solas, son suficientes para hacernos felices.
Lo que nos va a dar la felicidad es saber que somos fieles a nosotros mismos, a nuestra naturaleza humana, que requiere cosas como rectitud y bondad»
Hasta aquí extraído del libro de Harold Kushner: «Cuando nada te basta».
Y ahora debo decir que a mí el IRPF me importa un rábano.
Me importa un rábano si es constitucional, anticontitucional, bueno o malo.
Me da lo mismo, lo pago muy a gusto.
Estoy encantada del modo como el gobierno está usando este impuesto para corregir la injusticia social.
No puedo olvidar los niños desnutridos en el departamento de Artigas. No me explico como pudo pasar, no me explico la indiferencia.
Por supuesto que mi jubilación no tiene nada que ver con la de un jubilado militar o la de un ex presidente.
Obviamente mi manera de entender la Justicia en general, y la social en particular, tampoco.
Saluda a usted muy atentamente
HILDA KENNEDY – [email protected]
Compartí tu opinión con toda la comunidad