Irregularidades y "coincidencias"

Del expediente se desprende que en ninguna etapa del proceso se solicitó estar al día con el pago de la Contribución Inmobiliaria, lo que quedó de manifiesto hace unas semanas, cuando se solicitó la exoneración de esa deuda, que ronda los 200.000 dólares.

Fuentes judiciales consultadas señalaron que tanto esa cifra como el valor del bien (superior a los tres millones de dólares) «excede las competencias del Juzgado por cuantía», ya que un Juzgado de Paz del de las características señaladas tiene competencia en términos de valores económicos de hasta 100.000 pesos.

Como poco frecuentes fueron calificadas varias instancias en el proceso, entre ellas la designación de un defensor de oficio, acto que es potestad del juez y que generalmente recae en un profesional del medio. En La Paloma hay no menos de cinco abogados con residencia en el balneario.

Tampoco son frecuentes los tiempos de todo el proceso, considerados muy veloces, y menos aún en la permanencia del expediente en dependencias del Ministerio Público. Allí no sólo pasó muy rápido, sino que la fiscal subrogante dio prioridad, entendiendo en él el primer día de licencia del fiscal titular, aun cuando el retorno de éste ocurriría aún en tiempo para expedirse.

Así como señalábamos que el abogado, en dos etapas y patrocinando a dos personas diferentes, fue el Dr. Moldes, varios de los actores no le resultaban desconocidos. La jueza, la fiscal subrogante y la abogada de oficio designada tienen vínculos con la misma casa de estudios: dos como egresadas y una como docente de la Cátedra de Derecho de la que Moldes es decano.

Si bien las fuentes no aventuraron una acusación de plano sí señalaron que ese hecho resulta cuando menos «una extraña coincidencia».

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