TIENE LA PALABRA
La Embajada de Israel explica el vocablo «shoá»
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Rogaríamos publicase la siguiente aclaración, con motivo de recientes publicaciones en diversos medios referidas al término hebreo «shoá».
Hemos sido testigos estos últimos días de un uso propagandístico y tergiversado de recientes declaraciones del viceministro israelí de Defensa, Matán Vilnai, según quien «de seguir los palestinos con sus actos de violencia indiscriminada contra civiles, terminarán infligiéndose a sí mismos la ruina (en hebreo, ‘shoá’)». A ese respecto, quisiéramos puntualizar lo siguiente.
El antiquísimo vocablo hebreo «shoá», refiere desde tiempos inmemoriales a «tragedia, destrucción, catástrofe, calamidad», entre otros. Lo encontramos varias veces en las Sagradas Escrituras: en el Libro de Isaías (47:11) es traducido como «destrucción» o también «catástrofe»; en Salmos 35:8 se tradujo al castellano por «desastre», o asimismo «ruina», «quebranto» y «destrucción»; y en Sofonías 1:15 devino en «asolamiento» y «devastación». En efecto, quien se expresa en idioma hebreo y haga uso de la palabra «shoá», como lo hizo el viceministro Vilnai, habrá de referirse a dichas acepciones del término, en todo o en parte.
Cuando el mundo conoció en toda su magnitud la más horrenda de las masacres que la mente humana haya jamás cometido, el exterminio premeditado, industrializado y mecanizado de los judíos de Europa, el mundo debió encontrar una palabra que condensara una ínfima parte del horror. Es así que se acuñó el triste término «Holocausto», que pasó a ser en hebreo «la shoá de los judíos de Europa», y con el correr del tiempo, «la Shoá» a secas, con mayúscula y por antonomasia. La nueva acepción convive desde entonces con su uso primigenio y ancestral.
Desgraciadamente, el viceministro Vilnai tiene toda la razón. Desde que Israel se retirara por completo de la Franja de Gaza, y desapareciera la razón aducida por los palestinos extremistas para perpetrar actos de terrorismo deliberado contra civiles inocentes, se han duplicado y más aún las andanadas de cohetes mortíferos lanzados contra territorio indisputado del Estado de Israel: 900 cohetes fueron disparados sólo en lo que va de 2008; no menos de 4.500 artefactos, desde la retirada de Israel de la Franja de Gaza, en agosto de 2005.
Una vez más, en vez de aprovechar las oportunidades, y en lugar de hacer pasos rumbo a la solución de dos Estados para dos pueblos, coexistiendo pacíficamente uno al lado del otro, los asesinos de Hamás siguen empecinados en su obsesión de destruir a Israel para dar lugar a la «Gran Palestina». Si los terroristas habrán de prevalecer por sobre el interés nacional palestino de tener su propio Estado, terminarán efectivamente sumiendo a su propio pueblo en la ruina y el quebranto.
Exactamente a eso se refería el viceministro Vilnai. Claro es que, si el que escribe es malintencionado y su lógica se inscribe en el principio de «no me confundan ni me contradigan con los hechos y la realidad», o en otras palabras, doblega la realidad a sus posiciones, cualquier expresión puede ser sacada de su contexto y tergiversada, a fin de servir a los propósitos de propaganda y falsificación de los hechos, las declaraciones y las realidades.
Sin otro particular, saluda a usted muy atentamente
YOSEF LEVI-SFARI CONSUL PORTAVOZ DE LA EMBAJADA DE ISRAEL EN MONTEVIDEO
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