Calendiario
JUEVES 28 DE FEBRERO DE 2008
2008.
– Tremendo lío creado por los católicos que desarmaron toda la historia. Este 29 de febrero es así porque alguien quiso arreglar, ajustar, poner en orden lo que tiene que ver con días, meses y años para que alguna vez llegase a coincidir el año civil al año trópico. Y surgieron los años bisiestos. Pero vamos a aclarar que año bisiesto es aquel que es múltiplo de 4, con la excepción de que cuando se cae en un cambio de siglo solo son bisiestos si son múltiplos de 400. Por eso lo fue el año 2000 pero no el 1900.
Confesamos que de astronomía, de movimientos de la Tierra, de esas cosas raras, nada sabemos, como de tantas otras cosas. Quizás resulte que este febrero tiene 29 días por los movimientos sindicales de los pasteros. Estos habrían logrado del presidente de la República, Tabaré Vázquez, que este día no podía pasar desapercibido ya que las ventas de ñoquis son un buen soporte zafral mes a mes. O quizás porque el mismo Vázquez, si bien no quiere reelección, le gustaría tener un día más la banda bajo su batuta.
Un estudio más profundo, de esos que se roban de Internet, nos marca que lo anterior no es tan así porque es febrero con 29 días en todo el mundo, o casi.
Si uno se remonta a la vieja historia encontrará las posibles motivaciones, que nunca entenderá, de esas maniobras para armar el rompecabezas de los días. Entonces es que le aparecerán los calendarios de antes de antes, los de antes y los de después del antes.
Tenemos así el solar, egipcio él, que fue adoptado por Julio César 46 años antes del nacimiento de Cristo, punto que será recién acordado muchos siglos después.
Como todos amaban a Julio César, un romano que logró tener su propio mes para que lo recordasen y maldijeran que Marco Bruto fue un traidor, su calendario tuvo una larga vida ya que llegó hasta 1582.
Lo cierto es que en 1580, en el Concilio de Nicea, se volaron los días sobradores y se puso en práctica el 4 de octubre de 1582, que pasó con el cruce de la noche a ser 15 de octubre, con grandes manifestaciones de protesta porque muchos quedaron sin sus días de cumpleaños y usted sabe que en esas jornadas alegres y familiares hay comilonas, beberajes y otras malas costumbres que, sin duda, ya existían.
Todo porque Ugo Buocompagni, jurista eclesiástico, elegido Papa bajo el nombre de Gregorio XIII, decidió el cambio. Dicen los que saben que ese cambio implica que cada año atrasamos unos 26 segundos y eso facilita las cosas porque ahora debe ajustarse un día cada 3300 años, por lo que no vamos a tener oportunidad de verlo.
Pero no todo fue simple. El calendario gregoriano fue aceptado en principio por los católicos y así seguimos andando por varios siglos con dos o tres o cuatro calendarios diferentes.
Piense que Inglaterra, de puro contra, admitió el gregoriano recién dos siglos después. Por eso es que si bien Miguel de Cervantes murió el 23 de abril de 1623, el mismo día que William Shakespeare, éste en realidad abandonó sus suspiros diez días después, el 3 de mayo.
Rusia aguantó más. Hizo el cambio en 1918. Para ellos la revolución fue un día pero para los europeos otro. La Revolución de octubre, en Rusia fue en realidad en 1917, en el resto de Europa, el 7 de noviembre.
Grecia tardó más y lo hizo en 1923 y así muchos.
A los chinos les costó bastante porque tuvieron que abandonar su año lunar por el solar y eso fue complicado, hasta para el color de la piel poco acostumbrada al tostado del astro rey.
En las fechas uruguayas la memoria ayuda poco o nada. Quizás pueda caber el recuerdo que el 29 de febrero de 1920 eran sepultados los restos de José Enrique Rodó, el discutido hombre del «arielismo». Pero en cumpleaños, no registramos a nadie.
Hay nacidos este día, claro que sí. Pero casi todos están recién en la niñez o adolescencia.
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