Entre 1952 y 1985 la situación de los mineros fue muy distinta a la actual. La revolución de 1952 (que logró la reforma agraria y la nacionalización de las minas, entre otras cosas) regularizó el trabajo de los mineros brindándoles beneficios sociales y aumentando su salario significativamente. “En ese tiempo, los mineros ganábamos muy bien, es por eso que era muy común que las madres aconsejaran a sus hijas a casarse con mineros. Por entones se decía: ‘Hija, cásate con un minero, que tiene dinero y muere primero’”, contó Zenón. Pero en 1985 la situación cambió luego de que el precio del estaño pasara de US$ 5,5 la libra fina a US$ 2,3.
Esta caída del precio hizo que el gobierno decidiera cambiar el sistema de explotación en 1986. Se anunció que el gobierno liberalizaría la explotación. Los mineros que no se fueron (unos 25.000 se marcharon al cultivo de la coca) decidieron conformar cooperativas, las cuales predominan hoy en Bolivia. En éstas pueden distinguirse “los dueños”, que son los socios de la cooperativa, los “mano derecha” de los socios y los peones. Sólo estos últimos tienen salario fijo, que en promedio es de unos 90 bolivianos el día ($270). Hoy el negocio de las minas ha mejorado, luego de que el precio del estaño subiera nuevamente, valiendo unos US$ 8 la libra fina.
El gobierno de Evo Morales ha planteado la nacionalización de las minas, lo cual aún no se ha concretado. La reivindicación de los mineros es que se contrate a todos los trabajadores que hoy se dedican a la actividad, que son más de 10.000.
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