Repuntes notorios. Mejoran Cyranos, La Yapa y La Pequeña Lulú

Oscilaciones de un concurso: algunos mejoran y otros bajan

Otra etapa en que el público no se hizo presente, en forma masiva, tal como había acontecido en gran parte de los días de esta segunda rueda.

 

La Yapa

Obviamente que el paso de las semanas sirvió para fortalecer la propuesta de este título debutante, que exhibió una faz totalmente diferente a la que habíamos visto. El libreto –como ya es habitual en los que llevan la firma de Gustavo Sica– contienen elementos por demás interesantes y suele abordar temas que son soslayados por las restantes competidoras, en forma ingeniosa y con mucha creatividad, más allá de algunos altibajos. Las limitaciones llegan por parte de las interpretaciones que no logran extraer el mayor rédito posible.

 

La Pequeña Lulú

Si bien no parecieron gustarles los comentarios vertidos por su primera pasada por el concurso, los hechos demostraron que fueron conscientes de los problemas que habían padecido. Por ejemplo, manejábamos nuestra extrañeza por la escasa participación de Natalia Vega, una figura que ha dado muestras de su valía durante muchos años, pese a su juventud. En aquella ocasión, le habían dado un solo tema para cantar, ahora fueron cinco y lo hizo con la calidad que le caracteriza. Se trató de mejorar otros aspectos, algunos se lograron, pero el texto no les permitía ir más lejos de lo que fueron, pese al esfuerzo y el talento de los chiquilines.

 

Cyranos

Cambiaron radicalmente. Se puede decir cabalmente que fue otra historia. Con una presentación y una despedida, ambas, estupendas y la modificación en el orden de las humoradas le dio otra fluidez al espectáculo. Ricardo García fue uno de los que más se destacó, aunque hubo un nivel general elevado. ¿Qué puede pasar de ahora en adelante? Dependerá de la visión que tuvo el Jurado que actuó en la primera rueda, habrá que ver si la diferencia establecida en esta actuación les sirve para disimular los puntos perdidos en la anterior.

 

La Gran Siete

En muchos casos, el rodaje favorece a los conjuntos, por el fogueo que van adquiriendo pero hay veces que también conspira contra ellos, por los problemas que pueden surgir en la voz de sus solistas tras semanas de trabajo intenso. Eso se notó en algunos componentes y el coro no mostró el ensamble y la brillantez que ya había exhibido. También se agudizaron los problemas de interpretación en su cuplé central «El bolsillo». De todas formas, sigue siendo una de las grandes demostraciones murgueras de la temporada, con uno de los libretos más logrados y tienen asegurado su lugar en la Liguilla, aunque creemos que ya no le alcanzará para entreverarse entre las bien de arriba.

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