"No creo en el matrimonio ni en la amistad; sólo creo en el sexo"
«Mi nombre es Aldo Bergolo, pero me conocen como el Tío Aldo por mi gran amigo de la vida, Gustavo Rey. Fue él quien me sacó del fango, en un momento en que estaba perdido por mi adicción al vino lija, la sandía, a otro tipo de estupefacientes y al bolero. Me decía «tío» porque yo lo había llevado a debutar, entre otros quehaceres». Así se define el Tío Aldo -el personaje- en su entrevista concedida a LA REPUBLICA.
Los recuerdos
-¿Cómo fue su infancia?
-Siempre fue como un trabajo generacional por ser hijo único. Mi padre se llama Aldo y mi madre Estela. Empecé a salir por la emisora (Océano FM) gracias a Gustavo (Rey), que me llamaba a mi domicilio. Yo estaba al pedo porque vivía y sigo viviendo con mis padres. Vivo de las jubilación de ellos. Gustavo me empezó a llamar los días jueves en las noches para que yo hiciera mis exposiciones. Fue así que comencé a incursionar en esto de los medios.
También tengo una productora, Aldo Productions, que hace programas de radio y televisión. Además hacemos los premios Rodolfo. Así como LA REPUBLICA tiene los Premios Tabaré, nosotros creemos que Nin Novoa también merecía sus premios. Y esa cuestión enfermiza de la radio increíblemente nos llevó a la televisión, cosa que solamente en Uruguay puede pasar.
-¿Qué edad tiene el Tío Aldo? ¿Es como Mirtha Legrand, que la oculta?
-Sí, soy sumamente coqueto. Nunca la digo, porque si uno dice su edad descarta a ciertas generaciones femeninas. Si digo que tengo 20, a las veteranas de más 40 años ya les doy asco, y quedan fuera de concurso. Si yo digo 40, las pendejas de 20 no me dan bola. ¿Entonces para qué voy a decirla? Digo que tengo entre 30 y 50 años, para ampliar mi «bolsa».
-¿Cómo fue su infancia?
-Soy hijo único con padres mayores. Mi viejo era empleado de una embotelladora de refrescos y mi madre era maestra. Después que se jubilaron, y como empezaron a quedar seniles, les empecé a manejar las pensiones y las jubilaciones. Es con ese dinero que me mantengo. También les doy un poco a ellos; invierto en el hogar y en algunos de mis vicios.
Fue, de todos modos, una infancia feliz. Mi padre me llevaba mucho a la playa y adquirí ese amor. Ibamos al parador «La Tonina Alegre», que está al lado del arroyo Carrasco.
-Un lugar top de Montevideo, ¿no?
-Sí, super top. Lleno de modelos y de cosas estupendas, y aparte empecé a curtir la onda de la tanga bola, esa prenda que ahora está lamentablemente perdida por el short surfista, desagradable, y las ojotas brasileñas que no sé por qué se compran.
Realmente fue una infancia feliz, con experiencias interesantes en el jardín de infantes, donde conocí chicas y por suerte me encaminé bien, por el lado de la heterosexualidad.
– ¿Durante su adolescencia era ganador con las chicas?
-No, nunca fui ganador. Un perdedor total (Risas). Quizás porque era muy atropellado. Las arribaba apenas las invitaba con un licor de huevo o de menta. Ellas querían más charla de la que yo les daba. Y yo era de palo y a la bolsa. Dos, tres bocados y les tiraba el cabezazo y les hundía la frente, por las buenas o por las malas. Es por eso que desde los 16, 17 años empecé a pagar por amor, cosa que sigo haciendo. Ahora la televisión me ha permitido poder pagar chicas con todas sus extremidades, sin vello facial.
-¿Y la televisión no le atrajo mujeres sin la necesidad de pagar?
-Una o dos no más (risas). Una porque estaba loca, y la otra creo que era medio cieguita. Cuando entré a la televisión me dijeron que el sobresueldo era que iba a clavar como un loco. Pasan los meses y sigo sin voltearme nada.
Mirá que he rastrillado toda la Costa de Oro. Alquilé un chalet en La Tuna, después, otros días, me fui a Villa Argentina. Y nada de nada.
-¿Nunca Punta del Este, La Paloma?
–No, yo detesto con toda mi alma Rocha. Sólo fui este año, después de mucho tiempo, por una cuestión laboral. Y comprobé que la adolescencia está perdida. Están totalmente drogados, blancos, no se queman y no van a la playa. Yo no entiendo. Van a Rocha y no van a la playa; no sé a qué mierda van.
Nochero
-¿Qué lugares frecuentaba en la noche? ¿A qué «boites» iba?
-Me encantaba Baiuka, la «boite» de Pocitos, de la calle Francisco Vidal. Era un lugar tremendo, se pasaban muchos boleros, género melódico internacional (Risas). También me volvía loco el Palacio Sudamérica, con las orquestas tropicales en vivo: Casino, Palacio. Una cosa formidable.
-Bien diversos los gustos
-Sí, todo en idioma español siempre. Y toda música que fuera proclive a la conquista amorosa. Nunca esa basura del rock que nació en los ochenta con Mersit Mengarán y toda esa mierda. Me gustaban los bailes de barrio. En el verano mi familia fue de ir mucho a La Tuna, el balneario top por excelencia del Uruguay.
-¿Qué fue lo que cambió la movida de la noche actual?
-Y… dos flagelos de la sociedad. La pasta base y el rock nacional. Con eso la sociedad ha explotado y se ha convertido en un estiércol generacional. La juventud está perdida, ahora se sale a las cinco de la matina. Se drogan, se emborrachan. Vuelven a las diez de la mañana como si fuera la gracia.
Yo antes a las nueve de la noche comía, y diez y media arrancaba a la boite. Ahora voy en mi coche, mi Chevette que compré el año pasado. Y a las cinco, con suerte, seguía si había levantado algún cascarudo. Ahora van de día a bailar. ¿Para qué carajo invierten en luces los boludos de los dueños de los boliches? (Risas).
-¿Qué otros referentes músicales tiene?
-Después de Julio Iglesias, los dos más grande son El Puma y Rafael. También José Vélez, Sergio Denis, Rafaela. Me gustan Manzanero y Jarcha, un grupo español formidable. Y mil cantantes de boleros. Me encantan los Gipsy Kings.
-¿La cumbia tampoco le agrada?
–La de ahora no. Le cantan a la pasta base y a la marihuana. Las grupos del género tropical de antes les cantaban al sexo, al pito y a las trolas del barrio. Me gustaban más las orquestas: Sonora Borinquen, Casino. Te metían 33 conciertos en una sola noche. Era con otro amor a la camiseta.
-¿No es un poco pesimista la visión que tiene de la música y de la vida en general?
-Y bueno, todo tiempo pasado fue mejor. No soy pesimista, soy realista. Si vos ves a la juventud, te das cuenta de lo que son. Tienen menos masa encefálica que una ardilla, juegan un tatetí y pierden. No saben ni cuál es la capital de Alemania. No saben que la capital de Alemania es Frankfurt (Risas).
El amor
-¿A qué edad se inició sexualmente?
-Debuté a los 21. Después de ahí le tomé el gusto y empecé a patinarla. Por $ 100 mucho no podía encontrar en los últimos tiempos.
-¿Cómo conquista a una mujer?
-El mejor método es ponerse un billetito en el dedo, como un guarda de ómnibus, y no hablar. Sin necesidad de saber su nombre, dónde vive, de qué trabaja. Otra es tener un coche último modelo, un Opel-K.
-Jamás contrajo matrimonio, ¿por qué razón?
-Hace como 3 años que no me enamoro. Pero no creo en el matrimonio, ni en la amistad entre el hombre y la mujer. Sólo creo en el sexo.
-Es muy amigo de «el poeta» Julio Toyos. ¿Otros referentes ?
-Otro gran maestro y recontracampeón de la vida es Julio Baillo. También Naná, Rubén de Píkaros y «el Pelado» Peña.
Humbert
o de Vargas es otro campeón, sobre todo por su perfil chancho.
Estudios y proyectos
-¿Estudió en su adolescencia?
-No, no hice nada. Apenás terminé bachillerato sobornando a los docentes. Y desde los 18 años hasta hoy me he rascado el higo, más que salir para organizar salidas, partidas de truco y de tute.
-Pero si trabaja en los medios
-No, yo no lo consideró un trabajo. ¿O me van a decir que ustedes están trabajando haciéndome las preguntas boludas que me están haciendo? (Risas). La gente que trabaja es la que está en el puerto, juntando bolsas. Cualquier salame entra a los medios. Si hacés zapping te das cuenta. Al punto que yo hago «Se mira y no se toca» y estuve en «La Culpa es Nuestra» con el monstruo del Piñe y Cammarota.
-¿Hasta cuando sigue «Se mira y no se toca»? ¿No se lo levantaron aún?
-Con las barbaridades que he dicho, si ya no lo levantaron hasta fin de febrero llegamos.
-¿Este año qué proyecto tiene?
-Yo voy a seguir saliendo en la emisora, en Abre Palabras, los viernes a las 18.00 horas. O vengo o me llama Gustavo (Rey) a romperme las bolas.
-¿Y en Segunda Pelota va a seguir participando?
-Me llaman cada tanto para joder porque no tienen nada. Pero por suerte no estoy en ese programa, porque es paupérrimo. Yo soy lo mejor de ese programa. Estuve en El Gran Hermano Radio, que tuvo la suerte de ganarle la final a Jaime Roos.
-¿Qué proyectos tiene en la tele para este año?
-Es un misterio. Capaz que termina febrero y me meten una patada en el culo, lo cual no me extrañaría. En el teatro, con mi querida amiga Carolina Villalba, llegamos al fin del ciclo. En una de ésas volvemos más adelante. Pero consideré hacer un parate, porque me tenía los huevos paspados (Risas). Sigo haciendo los show privados, despedidas de solteras, cuestiones empresariales. Por suerte he agarrado ese curro, que está muy bueno.
Me fascinan las despedidas de solteras. Yo intentó llegar bien tarde, para así agarrarlas bien en pedo y toquetear algo.
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