Tiene la palabra

En defensa del Plan Ceibal

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

El domingo por la tarde fui a visitar a un amigo de toda la vida a quien le gusta interiorizarse en la computadora de diversos temas.

Aproveché a llevarle en la visita la página de Tiene la Palabra donde un arquitecto despotrica contra las computadoras diciendo que ellas llevarán a que en quince años seremos un país de idiotas. Por la confianza que tengo con mi amigo le dije: «como tú tienes la computadora desde hace más de 15 años ya eres un idiota». Mi amigo leyó la carta y me dijo «esto me enervó». Me dirigí a su biblioteca y tomé el Pequeño Larousse Ilustrado y le mostré que debió decir «esto me exacerbó» entonces prendió su computadora y me mostró que hace varios años la Real Academia Española aceptó la acepción irritar o poner nervioso para el verbo enervar debido a lo extendido del uso de esa palabra en dicho sentido.

De inmediato tecleó algo y me dijo: «Creía que Juan Carlos Sarasola Rosas opinaría así por ser muy viejo pero es apenas dos meses mayor que el Dr. Tabaré Vázquez». Traté de ver qué más decía en su pantalla, pero me la cambió rápidamente y me dijo que tal vez podría haber ido a la misma Escuela que nosotros por ser de un barrio muy cercano al Prado de nuestros años jóvenes. Le pregunté si el barrio vecino era Atahualpa, o Solís o Paso de las Duranas y sólo me respondió: caliente, caliente.Ya viéndome derrotado, me recordó que yo siempre había querido saber quién era Ramón Cáceres (nombre de la calle donde me domicilié muchos años) o quién era Bernardino Gúas (donde viví unos cuantos años), entonces me mostró la pantalla donde pude enterarme por qué tenían esos nombres las calles en las que viví.

Y para mi mayor asombro me agregó después «el idiota» que si un inversor quiere hacer un gran edificio y va a hablar con un arquitecto, puede suceder que el profesional esté frente a su computadora y en el acto le pueda decir si el retiro, o la altura máxima, o la previsión de ampliación de una calle, etc. prohibirían hacer un edificio de esas características en ese lugar, en cambio si el arquitecto no tiene su computadora o no supiera utilizarla debidamente le haría perder tiempo al inversor mientras averigua sobre la viabilidad del proyecto.

Antes de despedirnos me dijo mi amigo «el idiota» que no me preocupara por los que dicen que quien en la actualidad no sepa manejar una computadora es un analfabeto, pero que recuerde que todo depende de la educación, pues uno puede aprender a usar la computadora en cosas útiles, mientras que otros, que no tengan una buena base no lo sabrán hacer, y me puso como ejemplo de libros algo así como quienes leen Los Miserables y los que sólo leyeron los de Corín Tellado. Sin otro particular, saludo muy atentamente

GREGORIO ARSLANIAN – C.I. 879.061-7

 

Tiene razón Mujica: los rurales son eternos llorones

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Si hay un gremio (?) de llorones, no es otro que el de los ruralistas. Por eso estamos de acuerdo con la definición que hizo de ellos el Pepe Mujica.

A nivel de Asociación Rural del Uruguay, todas son quejas. Sin embargo, basta ver sus 4 x 4 diseminadas por el territorio nacional, sus «pilchas» de primera calidad en las exposiciones del Prado y los viajes al Viejo Mundo y al Caribe de que dan cuenta sus mujeres en las reuniones sociales.

Difícilmente además, sus hijos se casan con «plebeyos». Revisando por ejemplo los avisos de secciones mortuorias de los diarios, cualquiera se apercibe de los «cruzamientos» entre familias de viejos y muy ricos terratenientes. Pero viven «llorando» mientras las miserias las viven sus peones. A los que ahora, incluso, ni siquiera quieren concederle las 8 horas que reclama una ley. En la Federación Rural ocurre, aunque en menor grado de riqueza, algo parecido. Viven hablando de la «baja rentabilidad». Pero muchos a través del tiempo, han obtenido préstamos impagables del BROU, en una lista que amagan pero nadie se atreve a publicar.Sus «lamentos», pese a que ninguno ha terminado en el Borro o en el 40 Semanas, acaban de tener como corolario un hecho increíble: en tren de hacer economías, prescindieron para siempre de un casero de muchos años en su sede de 18 de Julio y Río Branco, el querido y notablemente servicial Negrito Enrique, aquel que todos los lunes de reunión, preparaba la mesa con vasos de whisky para los concurrentes y que, en un mérito enorme que ahora ha sido «retribuido», descubrió los micrófonos clandestinos que falsos funcionarios de Antel estaban instalando en la sede de la Federación para que sus patrones fueran espiados.

Cuidador de la Federación Rural durante años, Enrique fue obligado a irse y ahora su mísera jubilación debe gastarla en el alquiler de un modesto apartamento del barrio Sur.

¡Si tendrá razón Mujica!

DON GUSTAVO – C.I. 1.123.156-8

 

Carta abierta al ministro de Economía y autoridades del Banco Hipotecario

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Necesito saber qué piensan hacer por los deudores del Banco Hipotecario que nunca dejamos de pagar y que después de muchos años, aún debemos lo que vale actualmente el apartamento que estamos comprando.

La verdad es que hemos sido siempre (los buenos pagadores) en todas las administraciones, los rehenes del Banco.

Expondré mi caso, aunque sé que hay muchas personas en las mismas condiciones.

En mayo de 1984 firmé la novación con el Banco Hipotecario de una propiedad que estaba comprando a una constructora privada; la hipoteca se hizo con el Banco Hipotecario por 4.210 UR.

Nunca dejé de pagar, solamente hice dos refinanciaciones, una en el 86 y otra en el 94, era tanto lo que subía la cuota que llegaba un momento en que era imposible pagarla.

Ahora, luego de 24 años y desilusionada con la administración actual, pues el directorio nunca me recibió, decidí averiguar mi deuda, porque pensé recurrir a la Banca privada para saldar la deuda con el Banco Hipotecario. Actualmente, mi cuota es de $ 6.612, para un apto de categoría 2 de dos dormitorios.

Mi sorpresa fue al enterarme que aún debo 2.666,36 UR y el importe de la deuda es de $ 920.500.

Casi el valor actual del apartamento.

Decidí hacer esta carta para hacer pública mi situación ya que siempre fuimos «robados» por las administraciones anteriores.

Si la UR aumenta todos los meses ¿por qué el aumento del 15% todos los años?

DORA FAGUNDEZ – C.I. 2.981.946-4

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje