Tiene la palabra
Solución final al mejor estilo nazi
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Lamento recurrir con una noticia desagradable para informarles a los lectores de tan prestigioso diario pero en «El lejano Artigas» un influyente político blanco, por iniciativa personal, está aplicando una política de exterminio resumida en medidas drásticas de eliminación de perritos que son ejecutados a tiros y/o envenenados y luego cargados en camioneta para ser enterrados en un predio próximo al vertedero municipal.
Lo más triste de esta acción tan cobarde es la pasividad de las autoridades cuando existen normas jurídicas (Ley 5657 y Decreto del P.E. de fecha 29/02/2000) que condena esta conducta asesina más propia de un personero de un régimen nazi fascista que de un ciudadano perteneciente a un sistema democrático respetuoso del derecho de los seres humanos y los animales que nos acompañan.
Con esta acción deplorable no sólo elimina salvajemente a los animalitos sino que pone en riesgo la vida de personas, en particular la de niños, que pueden entrar en contacto con el veneno letal produciéndose un desenlace con lamentables consecuencias como ya ocurrió hace poco tiempo en la ciudad de Rivera con una víctima fatal. Ese cobarde, que se ensaña con criaturas indefensas (el mejor amigo del hombre), está llevando adelante esa siniestra operación pese a que se le ha denunciado en un programa radial de una F.M. comunitaria local.
Saluda a Ud. cordialmente
PROFESOR DIEGO – LEITES DE MORAES – C.I. 1.782.752-2
¡Basta de paros, señores del Sunca!
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
La muerte de otro obrero trabajador de la construcción volvió a motivar un paro de actividades, como si sólo a los trabajadores de dicho gremio les ocurriera una desgracia, señalando las estadísticas que accidentes los hay en otras muchas ocupaciones, sin que por ello un día sí y otro también, aquéllos que pertenecen a dicho sector laboral paren a cada rato.
¡Basta señores de la construcción! No sólo lo piden empresas constructoras sino también muchísimos obreros que no tienen porqué perder un jornal, sin que ello signifique que no les duela la muerte de un colega.
Este tipo de protesta (que no llega a nadie salvo al bolsillo de los trabajadores) ya se ha hecho rutina, pero de una vez por todas debe evitarse.
La opinión es casi unánime de que lo mejor cuando sucede una desgracia, es trabajar y el jornal donarlo a los causahabientes del obrero que casi con seguridad lo necesitan para afrontar momentos muy difíciles.
Además, si el Sunca dice que a veces no hay seguridad o existen errores humanos, ¿por qué no dicta cursos a sus agremiados de manera de alertarlos sobre este tipo de problemas?
¡No existe eso!
Cualquier persona que viene del Interior, se presenta en una empresa donde hay vacantes y en seguida empieza a trabajar a veces con muy rudimentarios conocimientos y sin conocimiento alguno de temas de seguridad ya sea en piso o sobre un andamio.
El último obrero fallecido tenía mujer y cuatro hijos.
¿Por qué al Sunca no se le ocurrió trabajar y donar lo producido ese día a esa pobre mujer ahora condenada, junto a sus hijos, a la miseria total?
UBALDO DI LORENZO – C.I. 1789.678-9
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