De las profesiones menos respetadas
Los encargados de impartir justicia en nuestras vías de tránsito señalan que tratan de entablar un diálogo fluido con la gente, y sostienen que la gran mayoría de los infractores no reconocen su error y atribuyen la culpa a terceros.
Ni buenos ni malos
El encargado de la Policía de Tránsito de Montevideo, subcomisario Gustavo Corrales, no cree que la sociedad tenga un mal concepto de ellos, en parte porque la metodología de trabajo de su cuerpo es diferente a la de los inspectores municipales. «No somos ni más buenos, ni menos malos. Usamos más la observación que la multa, tratando siempre de educar a los infractores», explicó Corrales. Agregó que la gran mayoría de los conductores infractores no reconocen su error. «Te enfrentas al aspecto más creativo de la mente humana», reconoció el jerarca, quién dijo que muchas veces son insultados por los propios infractores. «El problema es que a nadie le gusta que le marquen pautas, forma parte de la condición humana» finalizó.
Apuntamos a lo mejor
«Yo no puedo saber si la gente tiene un mal concepto de nosotros. Nuestra formación apunta a que nuestros agentes incidan positivamente en la sociedad», explicó el jefe de Relaciones Públicas de la Policía Caminera, comisario Sergio Olivera.
Según el jerarca no están para recaudar, como muchos piensan, ya que no reciben ningún porcentaje por multa sancionada. «Multamos sólo porque nos impulsa el deber», destacó.
Tampoco se esconden a la hora de fiscalizar, como opina la gran mayoría, ya que tratan siempre de estar visibles ante los conductores. «Si respetan las normas, a la gente no le tendría que importar donde estemos nosotros parados», subrayó.
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