Zíngaros antes era sólo un show, ahora también agregó el contenido
Tuvimos que esperar hasta la séptima etapa para encontrarnos con el primer lleno en el Teatro de Verano, con tribunas colmadas y un aliento muy entusiasta de las hinchadas.
De Recalada
El hecho de ser uruguayos radicados en el exterior y que llegaron con el único afán de participar en el Carnaval, generó una corriente de simpatía en el público que los apoyó con entusiasmo. Lo que nos dejaron sonó a muy creíble, ya que narraron las peripecias de los compatriotas tratando de adaptarse a las costumbres del país que los cobija y la relación que mantienen entre similares, a través de clubes que los agrupan. Hay momentos muy jocosos, como el enfrentamiento entre uruguayos y argentinos y algunos más opacos, como los niños cantores.
Sarabanda
«La historia del nuevo líder» es la temática que aborda esta remozada comparsa, con un texto muy coherente y que logra captar la atención de los presentes.
Es un placer visual lo que se genera desde la puesta en escena de Ruben Coletto (además, autor de los libretos), que trabaja en distintos niveles y hace que todo el conjunto participe plásticamente y con suma dinámica. Parte de ese mérito también debe adjudicársele a su escenografía muy utilitaria, con tres bocas de salida de los componentes y dos andariveles móviles que les permitió desplazamientos muy interesantes.
Hay que destacar el alto rendimiento de Mariel Barboza (algo reiterado) y su hermano Jorge, otra eximia voz, al igual que Javier Mayo Cordero, un poco el encargado de llevar adelante el hilo conductor; también lo de Germán Alvarez, pero en este aspecto no podemos omitir la labor del coro, que en determinados temas pasó a ser protagonista, respaldado por una excelente cuerda de tambores.
Su cuadro de mamas viejas y gramilleros, el despliegue de vestuario y la labor de su cuerpo de baile sumaron puntos a su favor.
El último párrafo para Christian Artagaveytia (en el manejo de la escoba) y Wellington Suárez (en la ejecución del tambor), dos chiquilines que acapararon las palmas por su talento.
Momolandia
«Los guerreros del arco iris» es la idea que Jorge Medina nos propuso, sustentado por valores como Pablo Barrrios, Fernando Serra, Darío Sellanes y Ruben «Carpincho» Boiani, solistas de excepción como Luis «Canario» Pereyra y una batería que sonó muy bien. Se podría decir que la actuación fue creciendo progresivamente, con algunos personajes que alcanzaron una buena recepción. Visualmente resultó impecable. Se notó cierta falta de rodaje y, tomando en cuenta el potencial de su plantel, en las próximas instancias estos guerreros darán dura batalla.
Zíngaros
Fue un cierre magnífico con uno de los títulos de mayor arrastre popular volviendo a ser un excelente conjunto, con dos estupendas parodias y la recuperación de Ariel Sosa como primerísimo actor, en una de las mejores interpretaciones de su trayectoria.
Leonardo Preziosi fue el artífice de este éxito, partiendo de un notable texto, siguiendo con la puesta en escena y la dirección actoral y culminando con el trabajo de luces. Leonardo Pacella y Alvaro «Conejo» Puntos, debutaron en la categoría con sus personificaciones, Damián Luzardo y Robert Díaz como solistas.
El acompañamiento orquestal y el coro contribuyeron a la magnificencia del espectáculo.
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